Viernes 09 de Mayo de 2008
Elisabeth Fritzl, la austríaca que fue secuestrada durante 24 años y abusada por su padre, con el que engendró siete hijos, aseguró que pensaba escaparse de su hogar poco antes de ser encerrada por su progenitor en el sótano.
Así surgió de algunas cartas que la joven, que entonces tenía 18 años, escribió a amigos suyos, y de las cuales el periódico austríaco Oestereich publicó ayer tres facsímiles de algunos tramos de las mismas.
"Después de los exámenes me mudaré con mi hermana y su novio, para ellos el apartamento es demasiado caro, para mí estará bien, tendré dos habitaciones para mí", escribió Elisabeth a su amigo, en una carta fechada el 9 de mayo de 1984.
En otra misiva, fechada el 29 de mayo de 1984, dice al mismo amigo: "Cuando recibas esta carta, todo habrá acabado. Te daré la nueva dirección cuando me haya mudado".
Tres meses más tarde, Elisabeth, que en ese entonces tenía 19 años, fue secuestrada por su padre en el sótano sin ventanas de la casa familiar. Allí pasó 24 años, sometida a las violaciones de su padre. El drama salió a la luz el pasado 26 de abril.
En otra misiva, del 3 de agosto de 1984, unas semanas antes de su desaparición —declarada oficialmente por su padre el 28 de agosto cuando alegó que había caído en las redes de una secta—, Elisabeth habla de su empleo temporal, sin precisar de qué se trata, que le permite tener dos días de fiesta por semana para jugar al tenis o ir a la piscina. Se refiere igualmente a una noche pasada con sus amigos en varias discotecas. "También me gusta escuchar música y soñar despierta. Si la vida solo está hecha de sueños, eso no lo sé...", escribió a este amigo no identificado.
"Rompió las reglas". El ingeniero eléctrico Josef Fritzl, quien también tiene siete hijos con su esposa, Rosemarie, dijo que encerró a su hija Elisabeth luego de que comenzó a "romper todas las reglas y se escapó un par de veces" al inicio de la pubertad. "No respetaba ninguna regla y pasaba las noches en antros fumando y bebiendo", se justificó. "Intenté sacarla de ese pantano, le organicé un aprendizaje para que se convirtiera en camarera", detalló. "Necesitaba tomar precauciones, necesitaba crear un lugar en el que pudiera en algún punto mantenerla alejada del mundo exterior, por la fuerza en caso de ser necesario", se defendió.
Elisabeth, que ahora tiene 42 años, declaró a la policía que fue abusada sexualmente por su padre desde que tenía 11 años.
Josef negó haber abusado sexualmente de la mujer desde que era preadolescente y sólo tenía 11 años, según informó ayer el semanario News, que citó declaraciones de Fritzl a su abogado defensor, Rudolf Mayer.
"No abuso de pequeños". "No es cierto, no soy un hombre que abusa sexualmente de niños pequeños", dijo Fritzl a su abogado.
Fritzl admitió haber proyectado el secuestro de su hija dos o tres años antes y dijo que se volvió adicto al incesto con su hija, y que la había encerrado en un sótano para salvarla del mundo exterior.
"Mi instinto por tener sexo con Elisabeth se volvió cada vez más fuerte", dijo Fritzl.
"Sabía que Elisabeth no quería que hiciera lo que le hice. Sabía que la estaba lastimando. Era como una adicción. En realidad, quería hijos con ella", agregó. l (Reuters, DPA y Télam)
Círculo vicioso
"Fue un círculo vicioso, del cual no había vía de escape ni para Elisabeth ni para mí: con cada semana en la que tenía prisionera a mi hija, mi situación se volvía más pesada, y realmente pensé varias veces en dejarla en libertad", dijo Josef. Y aseguró que el deseo de tener relaciones sexuales con su hija "era como una manía".