El supuesto asesino de Candela fue amenazado
Mientras la Fiscalía avanza en el dictamen para pedir la preventiva de los detenidos en el caso de Candela Rodríguez, Hugo Bermúdez, señalado como supuesto autor material del homicidio, recibió un mensaje intimidatorio...

Sábado 01 de Octubre de 2011

Mientras la Fiscalía avanza en el dictamen para pedir la preventiva de los detenidos en el caso de Candela Rodríguez, Hugo Bermúdez, señalado como supuesto autor material del homicidio, recibió un mensaje intimidatorio: desconocidos arrojaron dos bombas molotov contra el frente de su casa.

Fuentes policiales informaron a DyN que el ataque, que no produjo víctimas, ocurrió alrededor de las 3 de ayer en la vivienda de la calle Avellaneda 290, en Villa Tesei, partido de Hurlingham.

En la casa se encontraba descansando Mariana Pérez, pareja de Bermúdez, quien no fue afectada ya que el hecho sólo provocó daños menores en el frente del domicilio.

Hugo Elvio Bermúdez Rodríguez, de 53 años, fue detenido en la mañana del 7 de setiembre pasado tras ser señalado por un testigo de identidad reservada como el supuesto autor del homicidio de la niña de 11 años.

Cuando le tocó enfrentar al fiscal Marcelo Tavolaro, Bermúdez se negó a declarar, pero en los últimos días habían corrido versiones que apuntaban a que el detenido podría "quebrarse" y pediría hablar para beneficiar su situación.

Fue en ese marco que ocurrió el ataque a su casa, en donde una de las bombas incendiarias explotó y la otra no.

Este ataque es ahora investigado por el fiscal de Morón Marcelo Rapazzo, el mismo que quedó a cargo de otra investigación paralela a la principal: la denuncia por falso testimonio contra el testigo de identidad reservada que aseguró que a "Hugo se le había ido la mano" (lo que comprometió a Bermúdez) y precisó que la nena estuvo en dos casas mientras permaneció en cautiverio.

Por lo pronto, los investigadores trabajaban contrarreloj para conseguir más elementos de prueba que le permitan al fiscal Tavolaro pedir, como se cree, la prisión preventiva de los siete detenidos e implicados en la causa.

En las primeras horas del próximo 6 de noviembre se estaría cumpliendo el plazo obligado en el Código de Procedimiento Penal bonaerense para que el fiscal se pronuncie sobre las detenciones de los arrestados: así, en base a los elementos que recolectó en este tiempo, deberá solicitar la prisión preventiva o disponer su liberación.

De acuerdo a lo que dijo Fernando Burlando, abogado de Carola Labrador, madre de Candela, el fiscal pediría la preventiva de todos los arrestados.

Se trata de Gladys Cabrera, dueña de la casa de la calle Kiernan; Néstor Altamirano, supuesto cuidador de esa vivienda y dueño de la casa de la calle Charrúas; Hugo Bermúdez, supuesto autor material; Alberto Espíndola, un remisero-albañil que fue arrestado mientras estaba internado y que comprometió -según dijo después bajo tormentos- al verdulero Fabián Gómez y al albañil Guillermo López, también presos, y Héctor "El Topo" Moreira, el último de los arrestados al que se señala como presunto autor intelectual del secuestro.

Moreira podría haberse vengando contra el padre de la nena, encarcelado por piratería del asfalto, y habría buscado hacerlo pasar frente a un narco, Miguel Angel "Mameluco" Villalba, como un "buchón" de la policía cuando en rigor se sospecha que el informante habría sido él.

La Bonaerense

La Policía Bonaerense comenzó a ser investigada por la presunta "protección" para que Miguel Angel "Mameluco" Villalba pudiese mantenerse prófugo unos tres meses. "Mameluco", quien pidió declarar en la causa por el crimen de Candela Rodríguez, está ahora preso y procesado, acusado de ser el jefe de una banda narco que operaba en la villa 18 de San Martín. Lo buscaban desde el pasado abril, tras ser detenidos a cinco integrantes de su banda, entre ellos su hermano, y le secuestraron 33 kilos de marihuana, ocho tizas de cocaína, tres pistolas 9 mm. y municiones de guerra. Sin embargo, Villalba recién fue detenido el 10 de agosto cuando llegaba a una casa de la calle Suipacha, en San Martín, a la que arribó en su auto escoltado por dos patrulleros de la Bonaerense.