El rostro de San Martín reconstruido por un artista y exhibido en el Cabildo
Ramiro Ghigliazza, diseñador gráfico con un paso por Rosario, "armó" las facciones del Libertador en sus distintas edades tras un trabajo investigativo

Sábado 25 de Febrero de 2023

A partir de la única imagen verdadera del Padre de la Patria —un daguerrotipo realizado en 1848— a la que se sumó una intensa investigación histórica, el artista gráfico Ramiro Ghigliazza reconstruyó las facciones de San Martín desde sus primeros años e infancia en Yapeyú (ayer se cumplieron 245 años de su nacimiento, el 25 de febrero de 1778) hasta sus últimos meses.

El resultado del trabajo lo transformó en una muestra interactiva que el año pasado pasó por nuestra ciudad, llegó a Boulogne Sur Mer (Francia), Londres (Reino Unido) y Barcelona (España), pero que ahora y hasta fines de abril estará en el Museo del Cabildo porteño.

El artista nació en Morón (Buenos Aires), se graduó de diseñador gráfico en la Universidad de Palermo, pero durante nueve años trabajó en la agencia publicitaria Estudio de la Plaza de nuestra ciudad.

Para concretar su obra, llevó adelante una reconstrucción basada en pinturas de la época a las que se sumaron una serie de testimonios de figuras contemporáneas de San Martín.

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Tras realizar un estudio comparativo de las imágenes, el artista decidió tomar principalmente la única fotografía existente de San Martín, el daguerrotipo efectuado de 1848 en París —cuando el Libertador ya había cumplido 70 años— como el único documento fielmente representativo de su identidad.

“Empecé a reconstruir este famoso daguerrotipo. A partir de ahí pude empezar a descender en edad. Yo quería llegar a la etapa de Libertador, de la Revolución, entonces me basé estrictamente en la fisionomía de esa etapa. La reconstrucción me sirvió mucho porque tenía la piel, los músculos y hasta la mirada en una súper calidad”, explicó.

—¿Cómo nace la iniciativa de reconstruir el rostro por medio de técnicas de fotomontaje digital?

—La idea viene de una obsesión que tenía de quedarme mirando los rostros de las personas en un bar, en la calle. Quedarme con esa imagen e imaginar lo que puede estar ocurriendo en la vida de esa persona, es como una ventana hacia su vida, hacia su presente o hacia su pasado. Eso mismo también me llamaba la atención en los trabajos artísticos de pintores o escultores y me obsesioné y por eso decidí intentar realizar retratos. Comencé a hacerlo con distintas personas referentes para mí, por ejemplo, Pepe Mujica, Serrat, Fontanarrosa, primero con técnicas más sueltas, pero como mi oficio es reconstruir imágenes, me propuse llevarlo hacia la fotografía, que siempre fue mi especialidad ya que en las agencias de publicidad en la que trabajé, me pedían muchas veces reconstruir fondos, paisajes, ambientes. Me di cuenta que si bien no era lo mismo, podía intentar reconstruir rostros humanos y contribuir a la identidad de nuestro querido país. Y uno de los principales referentes para mí, para los argentinos y para la humanidad toda, es José Francisco de San Martín. Si bien no soy historiador ni tampoco era un gran conocedor de su vida, lo tenía como un gran referente. Por eso me pregunté ¿por qué no hacer algo muy real con su rostro? Así que ahí inicie la etapa de investigación sobre todo los retratos existentes de San Martín.

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—¿Qué importancia tuvo el retrato del Libertador que pintó la profesora de dibujo de Merceditas en esta reconstrucción?

—La verdad que fue la pieza por la cual comencé porque era la más difundida entre tantas, esa imagen la tenemos bien grabada todos. Al comenzar a investigar supe que se trataba de una pintura que él tuvo en su habitación de Boulogne Sur Mer hasta el último día de su vida. Y si fue así, por algo era. Eso fue lo que me pareció más relevante de esa imagen.

—¿Cuál es la fidelidad del daguerrotipo tomado en París en 1848 cuando tenía 70 años?

—Es muy buena pero su rostro está muy pequeño ya que es una toma de plano americano, desde su cintura hacia arriba. Y recordemos que los daguerrotipos son placas, una superficie de plata pulida o cobre plateado como un espejo y que las más grandes alcanzan 7,5 centímetros. Con esto es importante saber que todos los detalles de su piel se aprecian menos.

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—¿Qué aporte brindaron los testimonios de Gerónimo Espejo, Félix Frías, Juan Bautista Alberdi, Domingo Sarmiento y agentes ingleses y norteamericanos sobre la descripción de su fisonomía?

—Esos testimonios fueron un gran aporte para poder llegar a su fisonomía en esos años, el pelo corto peinado hacia la izquierda, el color de piel, el color de ojos, las cejas bien pobladas, etc. Detalles que en el daguerrotipo no se aprecia o por estar en escala de grises o por ya estar con 35 años más.

—¿Cómo realizó la retrospectiva desde su vejez hasta su infancia?

—Con todos esos datos que acabo de mencionar, gracias a los testimonios de sus contemporáneos, sumando las técnicas de rejuvenecimiento, manteniendo siempre los rasgos principales correspondientes a cada edad. Fueron datos muy relevantes. Sin esos datos no hubiera llegado porque como todos sabemos, no todos envejecemos igual o en este caso no todos “rejuvenecemos” igual. Algo a tener muy en cuenta cuando vemos los resultados de la inteligencia artificial que no tiene esa información tan preciada. Primero empecé a bajar en edad, en años más jóvenes, con los testimonios de sus contemporáneos, entre ellos Espejo, Alberdi, Frías, Sarmiento... Luego seguí de largo y llegué hasta su juventud, adolescencia e infancia. Siempre es bueno aclarar que la infancia, y la imagen de bebé, es una imagen simbólica, aunque conserva los patrones o las transformaciones propias de la edad y los rasgos principales de él, que eran las cejas, los ojos negros, más bien redondos y una mirada muy firme. Eso lo voy conservando pero teniendo en cuenta que son etapas más subjetivas. Ya en la adolescencia se empieza a ver más en detalle los rasgos principales.