Jueves 24 de Julio de 2008
El 25 de abril último, en la Casa de la Cultura de Salta se desarrolló un encuentro sobre "El rigor de la masculinidad". En ese marco, Jorge Corsi dirigió un taller que abordó la violencia de género, de las influencias y las relaciones de poder.
Corsi, en esa oportunidad, había reflexionado que "hay un imperativo cultural que indica que el hombre tiene que rendir examen de masculinidad todo el tiempo, a diferencia de lo que ocurre con las mujeres".
"Esto hace que el hombre tenga siempre que mostrarse con esa imagen, porque la cultura le pide que demuestre que es bien hombre, que no se parece a una mujer o que no vayan a pensar que tiene tendencias homosexuales. "El hombre (agregó) se ve obligado permanentemente a rendir examen, lo cual es una tarea evidentemente muy pesada y agotadora. Una de las razones más potentes para que existan los estereotipos de masculino que hoy tenemos es el estructurante cultural de la homofobia, que como su nombre indica es el temor a todo lo que tenga que ver con contactos homoeróticos, que no necesariamente tienen que ser genitales, sino un abrazo, una caricia, un beso entre hombres, que son contactos que pueden ser tiernos o afectivos".
"En el caso de los hombres todo esto está teñido de temores, lo cual hace que tengan que mostrarse más duros, o mostrarse con esa imagen estereotipada del macho", señaló Corsi.
"Evidentemente el día que los hombres descubran que esto es una verdadera desventaja van a empezar a entender que la igualdad no pasa por la masculinización de las mujeres, sino que la igualdad pasa por la feminización de los varones, y esto no quiere decir "mariconización", quiere decir aceptar y adoptar características que tradicionalmente fueron asignadas a las mujeres. El día que los hombres puedan adquirir ese tipo de cualidades van a ganar muchísimo", concluyó Corsi al desarrollar en Salta el taller sobre violencia doméstica.
Corsi ha publicado numerosos libros sobre la cuestión y en ese contexto ha actuado como consultor en varios países.