Viernes 24 de Mayo de 2013
Los salvadoreños reaccionaron con optimismo tras la audiencia que el Papa Francisco concedió ayer al presidente de El Salvador, Mauricio Funes, en la que el pontífice le dijo que "hay que tener fe" en la canonización de monseñor Oscar Arnulfo Romero.
En la audiencia privada, Funes abogó por la pronta beatificación de monseñor Romero, cuyo proceso fue desbloqueado recientemente, luego de la entronización de Francisco, quien desde que comenzó su pontificado expresó su admiración por el arzobispo mártir, también llamado "San Romero de América".
El mandatario le entregó al Papa una reliquia que encierra un trozo de la sotana (manchado con sangre) que llevaba puesta Romero cuando fue asesinado.
El Vaticano señaló que "se ha hablado, en particular, de la figura del Siervo de Dios, monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, que fue arzobispo de San Salvador, y sobre la importancia de su testimonio para la entera Nación".
Durante la conversación y al abogar Funes por la pronta canonización de Romero, el Papa le respondió que "hay que tener fe", pues considera que el proceso avanzará rápidamente y que "después de monseñor Romero podrían venir otras canonizaciones".
"Estamos orando para que pronto monseñor Romero sea declarado oficialmente un santo, pero para los salvadoreños él ya lo es", dijo a la AP Domitila de Sánchez al salir de la iglesia catedral de San Salvador.
Por su parte monseñor Ricardo Urioste, que preside la Fundación Monseñor Romero, calificó el viaje del mandatario como "un buen intento" y destacó "el hecho de que el Papa diga que hay que tener fe y que quizás sea rápidamente, ojalá que así sea".
Pero Urioste manifestó que pensaba que no será rápido. "Llevará algún tiempo más o menos prolongado porque ese es el estilo de la Santa Sede", reseñó.
Anteriores gobiernos derechistas salvadoreños no han visto de la mejor manera la posibilidad de que Romero, un ícono para los movimientos de liberación de América Latina, pueda convertirse en santo. Pero el izquierdista Funes pidió perdón en nombre del Estado en el 2010 por el asesinato, en el marco de su trigésimo aniversario.
Funes entregó ayer al Papa Francisco un relicario adornado con un trozo de la vestimenta que Romero llevaba cuando le dispararon. El relicario, que tiene un fragmento de la ropa manchada de sangre del sacerdote, dice: "Oscar Romero, guía espiritual de El Salvador".
El 24 de marzo de 1980 un disparo al corazón le dio muerte cuando oficiaba misa. En la víspera se había pedido a los militares: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".
El asesinato fue uno de los detonantes de la guerra civil que asoló El Salvador por 12 años y que terminó con la firma de un acuerdo de paz en 1992. Más de 75.000 personas murieron en el conflicto y otras 12.000 desaparecieron.
Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el mayor Roberto D'Abuisson, fallecido en 1992, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista, Arena, que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).
Sin embargo, los responsables del crimen no fueron castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Alfredo Félix Cristiani horas antes que fuese divulgado el informe de la Comisión, en 1993.