El premio Nobel Modiano habló de los recuerdos de su infancia
El francés Patrick Modiano, ganador del Nobel de Literatura, habló ayer de los desafíos de la escritura y evocó recuerdos de su infancia. “

Lunes 08 de Diciembre de 2014

El francés Patrick Modiano, ganador del Nobel de Literatura, habló ayer de los desafíos de la escritura y evocó recuerdos de su infancia. “Esta es la primera vez que tengo que dar un discurso frente a una audiencia tan grande como esta y estoy un poco inquieto”, señaló Modiano, conocido por sus escasas apariciones públicas, en la conferencia que ofreció en Estocolmo previa a la entrega del premio.

   El escritor, de 69 años, dijo que su reticencia se debe en parte al hecho de pertenecer “a una generación en la que los niños no eran vistos ni oídos salvo en raras ocasiones y sólo después de pedir permiso”.

   La Academia Sueca le concedió el galardón “por el arte de la memoria con el que ha evocado los más incomprensibles destinos humanos y mostrado el mundo de la ocupación (durante la Segunda Guerra Mundial)”.

   El escritor dijo que la noticia de que había ganado el premio le parecía “irreal”. Modiano advirtió que un novelista “sólo tiene una impresión parcial y confusa de sus libros, como un pintor que crea un mural en el techo, acostado en un andamio y trabajando en los detalles, demasiado cerca, sin poder ver la obra como un todo”.

   Modiano debutó en el panorama literario en 1968 con “El lugar de la Estrella”, que se enmarcaba en la Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Ese escenario se convirtió en una constante en sus más de 30 obras.

   “El haber nacido en 1945, después de que fueran destruidas ciudades y desaparecieran poblaciones enteras, me debe haber hecho, como a tantos de mi edad, más sensible a los temas de la memoria y el olvido”, señaló. El escritor habló sobre su infancia en París tras la guerra, en un lugar que calificó de “particular”. Según contó, cuando era niño era normal para él estar separado de sus padres, muchas veces durmió en casa de amigos, en diversos lugares y casas. “A un niño no hay nada que lo sorprenda y las situaciones bizarras muchas veces parecen normales”. Sin embargo, dijo que como adulto intentó armar el rompecabezas e intentó buscar a la gente que lo acompañó en ese entonces. “Pero no logré ubicar a todas las personas, los lugares y las casas del pasado”, indicó. “Ese impulso de intentar resolver un enigma sin éxito e intentar aclarar un misterio me hizo anhelar la escritura, como si el hecho de escribir y la fuerza de la imaginación pudieran ayudarme a atar todos los cabos sueltos”, añadió.

   Y en este sentido, el escritor recordó la París de la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, pues él era un niño en aquel entonces: “Esa París ha sido siempre para mí como una noche original. Sin ella yo nunca habría nacido, nunca ha dejado de visitarme y su luz velada baña en ocasiones mis libros”.