El Papa rezó por la paz y las víctimas del atentado a las Torres Gemelas
El Papa Benedicto XVI visitó ayer la "zona cero", donde se desplomaron las Torres Gemelas tras el atentado del 11 de septiembre en Nueva York, en uno de los últimos y más simbólicos tramos de su gira por Estados Unidos, donde rezó para que la paz llegue por fin a este "mundo violento".

Lunes 21 de Abril de 2008

El Papa Benedicto XVI visitó ayer la "zona cero", donde se desplomaron las Torres Gemelas tras el atentado del 11 de septiembre en Nueva York, en uno de los últimos y más simbólicos tramos de su gira por Estados Unidos, donde rezó para que la paz llegue por fin a este "mundo violento".

  El Sumo Pontífice encabezó una ceremonia en el lugar, donde leyó una plegaria por las víctimas de los atentados y estrechó las manos de una veintena de sobrevivientes del ataque, además de socorristas y familiares de las víctimas.

  "Oh Dios del amor, de la compasión y de la reconciliación, dirige tu mirada sobre nosotros, pueblo de fieles y tradiciones diversas, que estamos reunidos en este lugar, escenario de increíble violencia y dolor", dijo el Papa durante su plegaria.

  Benedicto XVI ingresó al lugar en el papamóvil por la misma rampa que utilizan los camiones que participan en la obra de construcción, cerca de donde estaba la torre norte, y avanzó el último trecho a pie.

  En el lugar, escenario del peor atentado terrorista ocurrido en territorio estadounidense, el Pontífice pudo conocer en primera persona el testimonio de 24 personas, que representaban a las cerca de las tres mil víctimas del ataque.

  El Papa no dio ningún discurso y se limitó a arrodillarse, rezar y pedir en su plegaria que la paz llegue "a nuestro mundo de violencia, al corazón de todos los hombres y mujeres y entre las naciones por la senda del amor, aquellos cuyas mentes y corazones están nublados por el odio".

  Para asistir a ese emotivo encuentro con el Papa, se realizó un sorteo entre los interesados, siendo 24 los elegidos para participar en esa ceremonia, en la que también recibieron como regalo de Benedicto XVI un rosario y un crucifijo.

  En ese grupo estuvieron hispanos como Ernesto Butcher, Miguel Cruz y Migdalia Calderón, que trabajaba en el piso 30º de una de las torres, y que se salvó, junto a una amiga.

  En el inmenso solar sobre el que se levantará la construcción que homenajeará a las víctimas quedan todavía los restos de 1.100 personas, algo que algunos católicos y afectados por el atentado consideran que el Papa debería tratar con las autoridades para que sus familiares reciban una sepultura adecuada.

  Durante la plegaria, el Papa estuvo acompañado por el cardenal de Nueva York, Edward Egan; el alcalde Michael Bloomberg; así como por los gobernadores de Nueva York, David Paterson, y de Nueva Jersey, Jon Corzine.

  Luego, Joseph Ratzinger encendió una vela por las víctimas y evocó a los que "murieron heroicamente".

  "Abrumados por la magni tud de esta tragedia, buscamos tu luz y tu guía, cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como este", dijo.

  Como su antecesor, Juan Pablo II, Benedicto XVI condenó firmemente el terrorismo, tema que abordó durante un encuentro privado con el presidente estadounidense George, W. Bush.

  Un comunicado de la Casa Blanca, publicado al término del encuentro, indicó que ambos líderes al abordar el tema "mencionaron la necesidad de luchar contra el terrorismo por medios apropiados, respetando la persona humana y sus derechos".

 

 

Torturas. El Vaticano rechaza algunos métodos utilizados por el gobierno estadounidense para combatir el terrorismo, como la tortura. En este marco, el Sumo Pontífice puso énfasis en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas en la protección y defensa de derechos humanos como el método más eficaz para evitar la violencia. l (Télam y AP)