Viernes 18 de Abril de 2008
El Papa Benedicto XVI celebró ayer una misa ante 45 mil fieles en un estadio de béisbol de Washington, capital de Estados Unidos, y reconoció que el escándalo por los sacerdotes pedófilos estadounidenses causó "dolor y daño indescriptible" para las víctimas.
Por tercer día consecutivo en su visita a Estados Unidos, el Sumo Pontífice mencionó el escándalo que sacudió a la Iglesia en 2002 y costó a las diócesis dos mil millones de dólares de pagos por daños, afirmando su resolución por lidiar con la cuestión y asegurarse de que no ocurra nuevamente.
"Ninguna palabra mía puede describir el dolor y daño infligidos por el abuso", dijo en el sermón ofrecido en Nationals Park, un nuevo estadio que albergó su primer acto no relacionado con el béisbol.
Los carteles publicitarios que flanquean el marcador fueron cubiertos por banderas estadounidenses, y una gran insignia papal amarilla y blanca ondeaba en el campo de juego.
Desde un altar elevado sobre una plataforma, el Papa instó a fomentar la sanación y reconciliación con las víctimas, pero añadió: "También les pido que amen a sus sacerdotes y que los afirmen en el excelente trabajo que hacen".
Agregó que se hicieron grandes esfuerzos para lidiar "honesta y justamente" con las secuelas del escándalo, que estalló cuando se descubrió que sacerdotes que habían abusado de niños fueron transferidos en vez de apartados de su ministerio o entregados a la policía.
Sobrevivientes de abusos. La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual de Sacerdotes (Snap, por sus siglas en inglés) emitió un documento en el que exigió más acciones del Papa. "A pesar de hacer breves declaraciones sobre el continuo abuso sexual de niños por parte de la Iglesia y el escándalo por el encubrimiento, no hemos visto acción. Ningún niño está a salvo hoy por lo que dijo el Papa", advirtió Barbara Dorris, de Snap.
Anteayer, al reunirse con la alta jerarquía eclesiástica de Estados Unidos, en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington, Joseph Ratzinger afirmó que "fue pésimamente manejado" el escándalo en algunas diócesis del país.
Frente a cerca de 400 obispos el Papa retomó la cuestión y afirmó sentir una "profunda vergüenza" por el daño que causó y el "terrible pecado" cometido por los sacerdotes implicados.
Por otra parte, la organización no gubernamental Justicia para los Obispos sostuvo: "Son más de cinco mil los sacerdotes que han sido denunciados por pedofilia. Un total de tres mil religiosos —de los 42 mil que hay en ese país— fueron objeto de causas judiciales por abusos sexuales cometidos la mayor parte entre 1969 y mediados de 1980".
En la gira, el Papa recibió una carta firmada por nueve mil ciudadanos estadounidenses que se presentaron como víctimas de sacerdotes pedófilo. También denuncian a los obispos que han encubierto o ignorado los hechos l (Reuters)