El Papa León XIV congregó más de un millón de fieles en una misa en Madrid

La llegada de Prevost coincidió con la festividad católica del Corpus Domini y sus procesiones

Domingo 07 de Junio de 2026

El Papa León XIV desafió este domingo a Europa a reconocer las contribuciones del cristianismo a su identidad cultural, al presidir una misa en Madrid a la que asistieron más de un millón de personas, y llamó a honrar las tradiciones centenarias de devoción religiosa y cultura de España.

León celebró las raíces y la cultura cristianas de España con la enorme misa matutina en la plaza de Cibeles, en el centro histórico de Madrid, y un espectáculo nocturno que contó con bailaores flamencos, guitarra clásica y una conmovedora meditación del actor español Antonio Banderas sobre el arte, la fe y la belleza.

León instó a Europa a considerar cuál sería la identidad del continente sin la influencia del cristianismo. Citó su arte, su cultura y el papel desempeñado por los cristianos —“motivados por su fe”— para construir sus escuelas , hospitales y otras instituciones. “¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe?”, preguntó, al exigir que se permita a la expresión religiosa mantener su lugar en la esfera pública.

El Papa Prevost, que llegó a España el sábado para una visita de una semana, quiso destacar la larga tradición de cultura y devoción cristianas aquí para animar, especialmente a las generaciones jóvenes, a encontrar su fe. Es una tarea difícil en un país antes firmemente católico donde la práctica religiosa fue disminuyendo.

El domingo coincidió con la festividad católica del Corpus Domini, que a menudo incluye procesiones de fieles por pueblos y ciudades encabezadas por un sacerdote que porta la Eucaristía. En España las procesiones a menudo incluyen elaboradas alfombras florales dispuestas a lo largo del recorrido.

Durante la misa del domingo, León dijo que las alfombras florales expresan los “sentimientos espirituales de este país” a modo de “altares en las calles”.

El Papa dijo que no se trataba de “una supervivencia folclórica” o “de un simple adorno estético”, sino “de la fe en la presencia del Señor resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”.

Señaló que la continuidad de estas prácticas devocionales señala lo que España puede y debe ser para el mundo. “He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, sostuvo.

Los organizadores dijeron que 1,2 millones de personas habían acudido en una brillante mañana de primavera a la misa en la emblemática plaza de Cibeles de Madrid y las calles aledañas.