Sábado 19 de Abril de 2008
El Papa Benedicto XVI dijo ayer en la sede central de las Naciones Unidas (EEUU) que el respeto a los derechos humanos es la clave para solucionar muchos de los problemas mundiales y a la vez advirtió que la cooperación internacional se veía amenazada por "las decisiones de un puñado".
En un mensaje a la Asamblea General de la ONU en su primer viaje a los Estados Unidos, el Pontífice afirmó que la tarea de la organización internacional es vital, pero manifestó la preocupación de que el poder esté concentrado en unos pocos.
"El consenso multilateral", dijo en francés, "continúa en crisis debido a que sigue subordinado a las decisiones de un puñado".
Agregó que los problemas mundiales requieren la intervención colectiva de la comunidad internacional.
"La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más efectiva para eliminar las desigualdades entre los países y los grupos sociales, y para aumentar la seguridad", dijo el Santo Padre.
Benedicto, el tercer Papa que habla en las Naciones Unidas, formuló sus declaraciones después de tres días de impacto en los que habló reiteradamente sobre el escándalo de abusos sexuales que desgarraron la Iglesia Católica de EEUU.
El Pontífice llegó por avión a Nueva York desde Washington y fue recibido por el cardenal de Nueva York Edward Egan y conducido en helicóptero hasta Manhattan.
Frente al edificio de las Naciones Unidas lo esperaban varios centenares de personas, muchas de ellas hispanas, que lo vivaron en español.
Un grupo de católicos de Nueva Jersey lo recibió con un cartel en su alemán natal que rezaba "Willkommen Pope Benedict XVI".
Antes del discurso del pontífice, Benedicto y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se reunieron a solas durante 15 minutos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, agradeció al Papa el haber aceptado su invitación y agregó que pese a las diferentes culturas y religiones de los empleados de la ONU, todos comparten un mismo objetivo, trabajar juntos al servicio de la humanidad, a favor de la paz, el desarrollo y la justicia.
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el Papa afirmó que el respeto a los derechos humanos continúa siendo la estrategia más efectiva para eliminar las desigualdades entre países y grupos sociales y para aumentar la seguridad mundial. Las personas cuya dignidad es violada con impunidad son "presa fácil" del llamado a la violencia y ellos mismos pueden convertirse en "violadores de la paz", dijo.
Asimismo, subrayó que los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad de religión. "La actividad de las Naciones Unidas en los últimos años ha asegurado que el debate público incluya puntos de vista inspirados por una visión religiosa en todas sus dimensiones", afirmó.
"Es inconcebible que los creyentes deban suprimir una parte importante de ellos mismos, su fe, para poder ser ciudadanos activos. No debería ser necesario renunciar a Dios para poder disfrutar de sus derechos", expresó. (Reuters y DPA)