El padre de Candela nombró a cinco personas que podrían estar tras el secuestro

Viernes 02 de Septiembre de 2011

La investigación por el crimen de Candela Rodríguez sumó ayer nuevas hipótesis, luego de la declaración del padre de la chica, que dio cinco nombres de delincuentes quienes, según él cree, podrían haber querido vengarse por considerarlo un “buchón” (informante) de la policía.

Alfredo Loureiro Rodríguez, padre de la nena y condenado en una causa por piratería del asfalto, pidió ampliar su declaración ante el fiscal Marcelo Tavolaro.

“Si fue contra mí es porque hicieron creer que era un buche’ de la Federal en la zona de San Martín”, trascendió que dijo Rodríguez al fiscal, y mencionó a cinco personas con prontuario que podrían tener una animosidad contra él, pero siempre en un caso hipotético porque no sabía por qué habían hecho esto.

Además, de acuerdo con lo que dejaron trascender fuentes del caso, el padre de Candela aprovechó la oportunidad para pedir privilegios en la detención que cumple desde hace un año y medio por una causa en su contra vinculada a “piratas del asfalto”.

En primer lugar, habría reclamado ser llevado nuevamente a la cárcel de Magdalena -una prisión con régimen semiabierto donde estuvo hasta antes de que empezara el caso de su hija-, ya que ahora se encuentra en una unidad penitenciaria de Ituzaingo para que los investigadores tuvieran fácil acceso a él.

Pero Rodríguez fue por más: le habría pedido a la jueza de ejecución penal de Morón beneficios de salidas transitorias y/o la prisión domiciliaria.

Estos pedidos frustraron las expectativas que se habían generado en la fiscalía de Morón cuando el hombre pidió hablar: es que creyeron que podía revelar datos concretos que tuvieran que ver con el homicidio de Candela.

“Por algo supongo que pidió ampliar la declaración. Cuando sepa qué dijo, evaluaremos qué aporta”, había dicho el Fiscal General de Morón, Federico Nieva Woodgate, cuando el hombre recién comenzaba a declarar.

También ayer se abrió una nueva pista sobre la primera pareja de la madre de Candela, quien también fue a prisión.

La Fiscalía aseguró que por ahora no quiere quedarse con ninguna hipótesis: aún no tiene “certeza” sobre la vinculación de la llamada extorsiva que se difundió anteayer a poco de conocerse la muerte de Candela, pero tampoco puede asegurar que los allegados de la víctima le hayan ocultado algo a los investigadores.

Por lo pronto, los detectives hicieron una serie de excavaciones en la casa donde, se sospecha, permaneció la nena secuestrada, a la que se llegó por el testimonio de vecinos que habían reportado movimientos sospechosos.

La principal hipótesis para creer que la chica estuvo ahí es porque la autopsia reveló que habría comido un guiso antes de morir, y en esa vivienda se habrían encontrado restos de esa comida.

Las policías Científica y de Investigaciones estuvieron trabajando en la vivienda de la calle Kiernan al 900, de Hurlingham, donde hasta hace dos años había vivido un matrimonio de ancianos. La vivienda quedó desocupada tras la muerte de los moradores, y los vecinos habían visto movimientos extraños en los últimos días, lo que los llevó a dar aviso a la policía.

Inclusive, un vecino dijo que hace una semana, dos hombres jóvenes habían pintado el frente de la vivienda en cuyos fondos hay un galpón en el que, se supone, mantuvieron cautiva a la niña.

“Eran dos jóvenes; no tenían mucha pinta de laburantes, pero bajaron de una camioneta con tachos de pintura”, señaló el hombre, quien no quiso identificarse.

El frente de la casa aparece pintada recientemente, aunque en forma tosca, de un color durazno, mientras que el tapial que da a la vereda está pintado de blanco.

Ayer, sin embargo, una supuesta hija de los dueños salió por una radio a desmentir cualquier vinculación con los secuestradores.

Mientras tanto, buscan en las cintas de seguridad de las municipalidades de Morón y de Hurlingham datos del auto desde el cual abandonaron el cadáver de la niña a plena luz del día; en ese sentido, se registró a un auto blanco con el baúl levantado.

Por la mañana, los peritajes forenses confirmaron que Candela (secuestrada en la tarde del lunes 22 a la vuelta de su casa en Villa Tesei), había muerto asfixiada entre la noche del lunes 29 y las primeras horas del martes 30. Le habían roto el cuello y, aunque estaba desnuda, no la habían violado.

El Fiscal General de Morón, Federico Nieva Woodgate, puso paños fríos sobre la posibilidad de que la razón de la muerte de Candela haya sido la llamada extorsiva que recibió un familiar el lunes por la noche, a las 22.

En esa llamada se decía: “Ahora sí que no la va a ver más...Hasta que no devuelva la guita no la van ver nunca más. Que le pregunte al marido dónde dejó la guita”, fue parte del mensaje que escuchó una tía de Candela.

El padre de la nena escuchó ocho veces la grabación y dijo que no sabía a quién pertenecía la voz, y en una última posibilidad sugirió que podría ser una persona que él conocía, pero sin ninguna convicción.

Nieva Woodgate afirmó que apenas supieron de esa llamada, investigaron desde dónde había sido hecha. Pero había sido hecha de un teléfono publico de la Capital Federal.