El mundo celebró la llegada de 2013 a pesar de crisis y guerras
Millones de personas recibieron el año con espectaculares festejos en Nueva York, Washington, París, Sidney, Dubai y Río de Janeiro. La gente sigue con preocupación la situación económica de EEUU y Europa. Los bolivarianos temen por la salud de Chávez.

Miércoles 02 de Enero de 2013

Un millón de personas recibieron el año 2013 en Nueva York, sumándose a los espectaculares festejos desde Sidney a Río de Janeiro, que no disiparon las nubes en la zona euro y en Washington, mientras en Venezuela las inquietantes noticias sobre la salud del presidente bolivariano Hugo Chávez obligaron a suspender las celebraciones.

Unos mil millones de telespectadores de todo el mundo siguieron el tradicional espectáculo en Times Square, que culminó cuando el alcalde de Nueva York hizo descender la enorme y brillante bola un minuto antes de la medianoche, provocando júbilo en la multitud.

Horas antes en Río, el conteo diez segundos antes de la medianoche retumbó en la popular playa de Copacabana, donde unos dos millones de personas, entre locales y turistas, vestidos todos de blanco como dicta la tradición, disfrutaron de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados durante 16 minutos desde 11 embarcaciones.

Y como todos los años, además del cielo colmado de fuegos artificiales, el mar estuvo lleno de flores para Yemanjá, la diosa del mar del candomblé, un rito afrobrasileño.

En Rusia hubo majestuosos fuegos artificiales en la plaza Roja de Moscú, y otro tanto ocurrió sobre el Támesis en Londres luego de las doce campanadas de medianoche del Big Ben, entre otras capitales.

En Berlín, más de un millón de personas acudió a la Puerta de Brandeburgo para dar la bienvenida a 2013 con fuegos artificiales y un megaconcierto de 260 artistas.

No hubo en cambio fuegos artificiales en París, donde, como cada año, miles de personas se trasladaron a los Campos Elíseos y al pie de la Torre Eiffel para celebrar la llegada del año, aunque la lluvia aguó un poco una fiesta parisina sin animación ni espectáculos musicales.

Tratando de poner buena cara al frío, la lluvia y la recesión, los madrileños se congregaron como siempre en la Puerta del Sol para despedir sin nostalgia al siniestro 2012, quinto año consecutivo de crisis en España. "Por unos instantes, nos olvidamos de nuestros problemas", comentó Manuela Ibáñez, de 51 años, junto a sus dos hijas, llegadas de Barcelona, mientras sacaba una botella de sidra —en lugar de la cava habitual— y los inevitables racimos de uvas para la cuenta atrás de la medianoche.

Al otro lado del Atlántico, el ambiente era más sombrío en Washington, donde tras días de negociaciones la Casa Blanca y la oposición republicana llegaron a un acuerdo presupuestario de último minuto para evitar que el país sufra las consecuencias de un "precipicio fiscal".

En Caracas, el agravamiento del estado de salud del presidente Hugo Chávez, hospitalizado desde hace 20 días en La Habana para someterse a una cuarta operación por el cáncer que padece, llevó a suspender las celebraciones oficiales de fin de año y abrió un panorama cargado de incertidumbre.

Según el vicepresidente Nicolás Maduro, Chávez "quiso que transmitiéramos su saludo de fin de año a todas las familias venezolanas, que se encuentran reunidas estos días".

En India, el ejército anunció la anulación de todos sus desfiles de Año Nuevo debido a la conmoción que provocó la violación colectiva y posterior muerte de la estudiante de 23 años, último ejemplo de la violencia que sufren las mujeres en ese país.

Medio día antes que en Europa y ante cientos de miles de personas, la cantante australiana Kylie Minogue fue la encargada de lanzar los tradicionales fuegos artificiales que surcaron el cielo en la bahía de Sídney, iluminando su famosa ópera con forma de velas marinas.

En Dubai, grandes fuegos artificiales iluminaron las 200 plantas del Burj Jalifa, la torre más alta del mundo, mientras de fondo suena la música sinfónica tocada en directo por la Orquesta Filarmónica de Praga.