El minero Edison Peña y un mensaje de vida: mañana correrá un triatlón
Pese a las secuelas psicológicas que le dejó pasar meses atrapado en la mina chilena de San José, Edison Peña disputará mañana un triatlón con el que pretende enviar un mensaje: hay que tener pasión por la vida.

Sábado 23 de Octubre de 2010

Pese a las secuelas psicológicas que le dejó pasar meses atrapado en la mina chilena de San José, Edison Peña disputará mañana un triatlón con el que pretende enviar un mensaje: hay que tener pasión por la vida.

Peña, que recibe felicitaciones de triatletas profesionales e invitaciones a la Maratón de Nueva York, cree que los homenajes de hoy pasarán, que pronto nadie recordará que trotaba diez kilómetros diarios en sus días de encierro, por socavones de oscuridad perpetua.

“Salí de la muerte, le quebré la mano a la muerte. Yo no voy a ganar nada con esto (de la publicidad). La gente que va a ganar es otra”, opinó a la revista de humor político chilena “The Clinic”.

“En dos meses voy a estar haciendo pololos (trabajos ocasionales) eléctricos”, agregó.

De hecho, este minero, pese a ser uno de los más sanos físicamente de los 33 compañeros, es uno de los más heridos psicológicamente, tras su encierro forzado en el desierto.

Pidió ser internado esta semana por su cuadro depresivo. Fue hospitalizado y dado de alta, pero su proceso de recuperación tomará tiempo, dijo el psicólogo Alberto Iturra, que lo acompañó desde el encierro.

Pero no todos son tan duros con el destino como este minero que trabaja en uno de los desiertos más secos del mundo, el de Atacama.

“Estamos muy contentos de que Edison nos acompañe el domingo. El triatlón es una prueba muy bonita que reúne a la familia completa y será la instancia ideal para que Edison nos recuerde que esforzarse sí da buenos resultados”, dijo el triatleta chileno Matías Brian.

Peña, que aceptó correr el domingo el triatlón de Chicureo, agradeció el gesto y dijo que era un “orgullo” correr con Brian y Cristián Bustos, este último ganador del Iron Man de Alemania.

Llamado “Forrest Gump” por algunos medios chilenos, este minero confesó desde un inicio que sus carreras en las profundidades de la mina San José fueron un camino de sobrevivencia.

“Tenía que iluminarme”, dijo cuando le preguntaron por qué se arriesgó a trotar el equivalente a 16 maratones por túneles donde el agua goteaba de las murallas y el calor subía a 35 grados.

“No esperaré acostado a que me salven”, narró la primera vez que habló de su pasión por el trote en una carta enviada a su familia por un ducto de diez centímetros de diámetro y 700 metros de largo.

“A veces, mientras otros duermen yo salgo por segunda vez a correr en el día. Quizás de ansiedad por salir”, insistió en esa misiva que traspasó a los medios su mujer, Angélica Alvarez.

Pero Peña, invitado también a Graceland, Estados Unidos, por su fanatismo por Elvis Presley, no se deja seducir por la fama momentánea.

Cree que los accidentes que él y sus compañeros sufrieron volverán a ocurrir, que el poder del dinero tiene la culpa de estas tragedias.

E insiste que todas las luces de hoy son pasajeras y que al final sólo importa la pasión por la vida y el runnig que él abraza, que no le importa llegar 500 este domingo.

“Si hubiera tenido que correr a pata pelá (pié descalzo) lo hubiera hecho. Ese es el mensaje”, dijo. (DPA)