Viernes 05 de Septiembre de 2008
"Se pone acento en la violencia de desatada por pasajeros, pero no se menciona el maltrato a los usuarios de los servicios de la empresa, al no invertir en el mantenimiento de la línea", dijo Cristina Suárez, integrante de la asociación civil Frente Usuarios Desesperados del Sarmiento.
"La empresa dijo que con lo que se ganaba con el costo de los boletos (85 centavos de Once a Ramos Mejía) sólo podían pagar los sueldos de empleados, y la ganancia está en el subsidio estatal", aseguró Suárez.
"Por eso pedimos que se controle las prestaciones y se invierta en infraestructura, ya que al aumentar la cantidad de usuarios, el servicio no alcanza", argumentó.
"El gobierno debe tomar medidas, debe ser el momento para debatir el tema del tren nacional", dijo Suárez.
"Pintaron los vagones, pero siguen siendo viejos; mantienen frecuencias inciertas y hacinamiento", señaló.
"El nombre de «desesperados» (recordó la mujer) lo propuso un señor que viajó 30 años en el tren y se cansó tanto del maltrato que, por fin, se tuvo que mudar más cerca del trabajo", dijo Cristina Suárez.