El inventor del "Don Carlos" de la Afip revela detalles de la creación del personaje
El publicista Fernando Braga Menéndez ideó a un jefe ambiguo que, entre la aceptación y el rechazo, convirtió en coloquial un tema como es el blanqueo de personal. Ahora, tras una segunda etapa que apunta al pedido de facturas en comercios, revela el detrás de escena que dio vida al protagonista. Don Carlos cosecha elogios y críticas. Video: la nueva publicidad de Don Carlos.

Jueves 01 de Octubre de 2009

El publicista Fernando Braga Menéndez ideó a un jefe ambiguo que, entre la aceptación y el rechazo, convirtió en coloquial un tema como es el blanqueo de personal. Ahora, tras una segunda etapa que apunta al pedido de facturas en comercios, revela el detrás de escena que dio vida al protagonista.

Mariano Argento es director, escritor, productor y actor. Comenzó con su primera participación en unitarios en Poliladron y hoy es integrante, entre otros productos de renombre, de "El secreto de tus ojos", la película con Ricardo Darín que va camino al Oscar.

Sin embargo, su gran salto a la fama fue tras ponerse en la piel de un empresario Pyme que tuvo que transmitir un mensaje de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), papel que lo sentenció a rechazar otras ofertas de trabajo porque su imagen en la actualidad está íntimamente ligada al organismo.

Se trata de Don Carlos, un jefe con una personalidad a veces ambigua, que inspira amor y odio al mismo tiempo, pero que logró traspasar la pantalla para meterse en los hogares con un tema tan particular como es cumplir con las presiones impositivas.

La primera apuesta fue con una campaña para invitar a los empleadores a blanquear a su personal. La segunda, recientemente lanzada, se denomina “IVA y Vuelta” y busca que la gente pida sus facturas a los comercios, que les permitirán participar por el sorteo de un auto.

“Los resultados que logramos son deseables para cualquier anunciante. Por un lado, sólo en la primera etapa, más de 350.000 puestos de trabajo fueron formalizados, lo que implica un beneficio para 1,5 millones de personas que integran esas familias; y por el otro, alcanzó tal efecto viral que tracendió todos los medios sin tener que aumentar la inversión”, explicó Fernando Braga Menéndez, el publicista que lidera la agencia Braga Menéndez.

En este contexto, y a pocos días del estreno de la segunda parte de la campaña, el creativo reveló cómo nació el personaje y por qué marca una nueva etapa en la historia de la comunicación de los organismos públicos.

La vida de Carlos
Don Carlos es un jefe arrepentido que un día decide blanquear a todo su personal. Es conciente de los momentos malos que atravesó el país y de las mejoras que tuvo gracias, entre otras cosas, al compromiso de los empleados. A partir de entonces se adueña de una frase: "Tudo bem, tudo legal".

Ese contenido fue plasmado en la primera etapa del personaje, la cual tuvo resultados comprobables para la AFIP por las formalizaciones que se generaron de parte de varias empresas.

A partir de esa experiencia es que se pensó en una segunda etapa, esta vez bajo el slogan “IVA y vuelta”.

“Don Carlos ha sido un gran invento para la campaña. Es un personaje atractivo porque es ambivalente, despierta agradecimiento y odio al mismo tiempo, como todo jefe. Esa característica es justamente la clave del éxito, que dando lugar a cierta suspicacia lo convierte en fenómeno”, comentó Braga Menéndez.

La descripción tiene que ver con el contenido de las piezas publicitarias.

Mientras que en la primera reconoce que ha tenido mucho tiempo “en negro” a su personal, generando cierto rechazo (que disminuye al transmitir la decisión de formalizarlos); en esta segunda parte Don Carlos le cuenta a sus empleados que se ganó un 0Km y, como ya tiene un auto, decide realizar un sorteo. Pero luego aclara que el que va a ceder es el usado, no el nuevo.

“Ese doble sentido es el que atrae, es un jefe que tiene sensibilidad, mostrado como ‘bonachón’, pero a la vez discutible”, explica Braga Menéndez.

Con esta personalidad es que se logró el alto impacto, ya que no descuidan la imagen de hombre duro y distante que comunmente se le atribuye a un jefe, pero al mismo tiempo lo hacen más real y sensible, bajándolo por unos instantes a la realidad.