Martes 30 de Octubre de 2012
La inminente llegada del huracán Sandy a la costa este estadounidense paralizó ayer una región en la que se encuentran algunas de las principales ciudades del país, como Nueva York y Washington, a la par que añadía un interrogante más a la campaña electoral, que también se vio interrumpida por la amenaza del fenómeno meteorológico.
Con las predicciones de que Sandy tocará tierra en horas de la tarde-noche de Estados Unidos en Nueva Jersey, justo al sur de Nueva York, las autoridades federales, estatales y locales urgieron a los hasta 60 millones ciudadanos que potencialmente se verán afectados en mayor o menor medida a no subestimar la amenaza que supone.
A la cabeza de los que instaron ayer a la población a tomar todas las precauciones posibles está el presidente, Barack Obama, quien interrumpió sus eventos de campaña en Florida para regresar rápidamente a Washington y supervisar desde la Casa Blanca la evolución de Sandy, así como los preparativos en todas las regiones afectadas, con cuyos gobernadores se comunicó a lo largo del día.
"El mensaje más importante es que, por favor, escuchen lo que dicen sus autoridades locales y estatales y, cuando les digan que hay que evacuar, háganlo, no lo pongan en duda, esta es una tormenta seria y podría tener potencialmente consecuencias fatales", dijo Obama en una declaración pública desde la Casa Blanca.
En su tradicional estilo directo, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, fue mucho menos diplomático: "No es hora de hacer alardeos", subrayó cuando en un mensaje a la población la instó a obedecer las órdenes de evacuación.
Tan sólo en Nueva York, unas 400 mil personas habían sido llamadas ya a evacuar sus casas. Los daños causados por Sandy podrían llegar hasta los tres mil millones de dólares. Según CNN, ayer ya se habían quedado sin electricidad más de 300 mil personas, y eso que el huracán todavía no había llegado a la costa.
Inusual. Aunque algunos ciudadanos insistían en hacer vida normal, en Nueva York la situación era todo menos usual: desde la Bolsa en Wall Street y Naciones Unidas hasta los famosos teatros en Broadway, escuelas, edificios públicos y parques permanecían cerrados ayer y previsiblemente hoy también, mientras que las autoridades ordenaron la interrupción del transporte público.
"Tal vez sea simplemente un buen día para quedarse frente al televisor y comer un sandwich", recomendó el alcalde de la metrópoli, Michael Bloomberg, quien instó a sus ciudadanos a permanecer en sus viviendas, siempre que estas no estén en las zonas bajo peligro de inundación, donde se ordenó la evacuación.
Similar situación se vivía en un fantasmagórico Washington, donde permanecían cerrados todos los edificios gubernamentales e instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), y donde el transporte público tampoco funcionó ayer.
El tráfico aéreo también se vio obligado a cancelar más de ocho mil vuelos en los diversos aeropuertos de la costa este.
Al igual que en otras localidades en el camino del peligroso Sandy, en la capital estadounidense fue declarado el estado de emergencia.
"Va a ser un evento de larga duración", alertó ayer el director del Centro Nacional de Huracanes, Rick Knabb.
Con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, Sandy mantiene por el momento la categoría uno. Y se esperan fuertes vientos y la continuación de las inundaciones que ya habían empezado a registrarse en numerosas localidades costeras. (DPA)