El colectivo "viajaba muy, muy rápido, quizás para recuperar el tiempo perdido"
Sábado 12 de Julio de 2008
“Viajábamos muy rápido y tuvimos dos situaciones de peligro anteriores cuando sobrepasamos a otros vehículos con lo justo”, dijo a La Capital el pasajero Félix Mario López de 38 años, quien viajaba en el piso superior junto a su hijo Lautaro Valentín de 4 años y salvaron la vida de milagro.
“Por recomendación del guarda nos sentamos en el segundo asiento del lado izquierdo. Tuvimos una demora de 40 minutos en Rosario del Tala y después continuamos la marcha. Nos demoramos porque tuvimos que esperar a una familia que tenía que ir a Buenos Aires. Después de Tucumán empezaron a viajar a los tiros. Muy, muy rápido. Quizás para recuperar el tiempo perdido”, comentó López.
“Una hora antes del accidente el chofer hizo una maniobra que asustó a los que estábamos despiertos. El colectivo se largó a pasar a un camión de ganado y cuando llegó a la parte de adelante había otro camión con acoplado y no tenía lugar para meterse. Entonces el chofer frenó hasta ubicarse nuevamente detrás del camión que quiso pasar. Un muchacho joven que viajaba a mi lado dijo «qué hijo de p., llegamos con lo justo», porque venía otro vehículo de frente”, explicó López, un salteño que vive en Buenos Aires y se dedica a la venta de libros.
“En el momento del accidente mi hijo estaba recostado sobre mi falda. Lo único que escuché fue un ruido muy fuerte. Y después muchos gritos. Me asusté mucho porque vi al nene todo ensangrentado. Después me di cuenta de que era yo el que sangraba por una gran herida que tengo en la cabeza y lo ensucié a él”.
“Al pibe que viajaba al lado mío lo vi salir hacia delante hasta que pasó por donde debía estar el parabrisas. Más tarde me di cuenta que era él. Estaba en el piso inmóvil, a unos tres metros del colectivo. No se en qué estado. No lo volví a ver”.
“Un chico de 19 años nos ayudó a salir, yo estaba descalzo porque mis zapatillas quedaron apretadas debajo del asiento. Una señora que tenía la pierna atrapada entre los hierros me pidió que la ayudara. Cuando lo intenté empecé a sangrar mucho nuevamente. Entonces no pude socorrerla. Después llegaron los bomberos y la sacaron”.
Juan Carlos González de 42 años, viajaba en el piso inferior, en el asiento posterior al que viajaban su hermana Alejandra, de 29 años y sus tres hijos. “En el momento del accidente estaba dormido. Sentí un fuerte impacto que me quebró la nariz. Después empecé a llamar a mi hermana y no me contestó. Rompí el vidrio con algo que encontré y pude salir del micro. Después rompí el vidrio del lugar donde estaba mi hermana pero no la pude sacar porque estaba apretada”.
“Más tarde llegaron los bomberos y la sacaron. Ahora está internada en Rafaela en estado grave. A los tres pequeños los sacaron y directamente los pusieron dentro de unas bolsas, estaban muertos”.
González dijo que emprendieron el viaje con destino a Luján. “Mi hermana había hecho la promesa de llevar a los mellizos _dos varones de 2 años_ si su parto salía bien y los niños tenían salud. Había dicho que lo haría cuando los niños tuvieran edad suficiente para soportar el viaje”.
“Mire como nos fue”, murmuró el hombre entre llantos “murieron los tres, porque su hermanita de 5 años también se fue con ellos”.
“No se muy bien cómo fue el accidente. Pero se dice que el colectivo se cruzó de carril y ocupó el de la camioneta”, dijo a este diario Lucas Merina, hijo de Sergio, el hombre de 45 años que conducía la Toyota Hilux. “Después de chocar de frente con la camioneta, el micro sin control cruzó la banquina e impactó contra una alcantarilla”.
En el lugar del acompañante viajaba Verónica López (18) y detrás de ella su hermana Yamila (17), una exitosa boxeadora que viajó en apoyo de su compañero de entrenamientos, Cristian Solis, ubicado en la camioneta detrás del conductor.
El cuarteto festejaba el triunfo de Solís en una velada boxística que se realizó la noche del viernes en Sunchales. Ganó por nock out en el segundo round.
Sergio Merina tiene una fractura de pelvis, cadera y fémur en una de sus piernas más y rótula en la otra pierna. También tiene fuertes golpes en la cabeza por el impacto del airbag.
Francisco López, papá de las dos jóvenes que viajaban en la camioneta y entrenador de Solís, dijo que Verónica –internada en Rafaela- evolucionaba favorablemente mientras que Yamila –internada en el Sanatorio 7 de Septiembre de Sunchales- está muy grave”.
“Por recomendación del guarda nos sentamos en el segundo asiento del lado izquierdo. Tuvimos una demora de 40 minutos en Rosario del Tala y después continuamos la marcha. Nos demoramos porque tuvimos que esperar a una familia que tenía que ir a Buenos Aires. Después de Tucumán empezaron a viajar a los tiros. Muy, muy rápido. Quizás para recuperar el tiempo perdido”, comentó López.
“Una hora antes del accidente el chofer hizo una maniobra que asustó a los que estábamos despiertos. El colectivo se largó a pasar a un camión de ganado y cuando llegó a la parte de adelante había otro camión con acoplado y no tenía lugar para meterse. Entonces el chofer frenó hasta ubicarse nuevamente detrás del camión que quiso pasar. Un muchacho joven que viajaba a mi lado dijo «qué hijo de p., llegamos con lo justo», porque venía otro vehículo de frente”, explicó López, un salteño que vive en Buenos Aires y se dedica a la venta de libros.
“En el momento del accidente mi hijo estaba recostado sobre mi falda. Lo único que escuché fue un ruido muy fuerte. Y después muchos gritos. Me asusté mucho porque vi al nene todo ensangrentado. Después me di cuenta de que era yo el que sangraba por una gran herida que tengo en la cabeza y lo ensucié a él”.
“Al pibe que viajaba al lado mío lo vi salir hacia delante hasta que pasó por donde debía estar el parabrisas. Más tarde me di cuenta que era él. Estaba en el piso inmóvil, a unos tres metros del colectivo. No se en qué estado. No lo volví a ver”.
“Un chico de 19 años nos ayudó a salir, yo estaba descalzo porque mis zapatillas quedaron apretadas debajo del asiento. Una señora que tenía la pierna atrapada entre los hierros me pidió que la ayudara. Cuando lo intenté empecé a sangrar mucho nuevamente. Entonces no pude socorrerla. Después llegaron los bomberos y la sacaron”.
Juan Carlos González de 42 años, viajaba en el piso inferior, en el asiento posterior al que viajaban su hermana Alejandra, de 29 años y sus tres hijos. “En el momento del accidente estaba dormido. Sentí un fuerte impacto que me quebró la nariz. Después empecé a llamar a mi hermana y no me contestó. Rompí el vidrio con algo que encontré y pude salir del micro. Después rompí el vidrio del lugar donde estaba mi hermana pero no la pude sacar porque estaba apretada”.
“Más tarde llegaron los bomberos y la sacaron. Ahora está internada en Rafaela en estado grave. A los tres pequeños los sacaron y directamente los pusieron dentro de unas bolsas, estaban muertos”.
González dijo que emprendieron el viaje con destino a Luján. “Mi hermana había hecho la promesa de llevar a los mellizos _dos varones de 2 años_ si su parto salía bien y los niños tenían salud. Había dicho que lo haría cuando los niños tuvieran edad suficiente para soportar el viaje”.
“Mire como nos fue”, murmuró el hombre entre llantos “murieron los tres, porque su hermanita de 5 años también se fue con ellos”.
“No se muy bien cómo fue el accidente. Pero se dice que el colectivo se cruzó de carril y ocupó el de la camioneta”, dijo a este diario Lucas Merina, hijo de Sergio, el hombre de 45 años que conducía la Toyota Hilux. “Después de chocar de frente con la camioneta, el micro sin control cruzó la banquina e impactó contra una alcantarilla”.
En el lugar del acompañante viajaba Verónica López (18) y detrás de ella su hermana Yamila (17), una exitosa boxeadora que viajó en apoyo de su compañero de entrenamientos, Cristian Solis, ubicado en la camioneta detrás del conductor.
El cuarteto festejaba el triunfo de Solís en una velada boxística que se realizó la noche del viernes en Sunchales. Ganó por nock out en el segundo round.
Sergio Merina tiene una fractura de pelvis, cadera y fémur en una de sus piernas más y rótula en la otra pierna. También tiene fuertes golpes en la cabeza por el impacto del airbag.
Francisco López, papá de las dos jóvenes que viajaban en la camioneta y entrenador de Solís, dijo que Verónica –internada en Rafaela- evolucionaba favorablemente mientras que Yamila –internada en el Sanatorio 7 de Septiembre de Sunchales- está muy grave”.