El "club de las chicas feas", las universitarias inglesas que están en contra de las apariencias
Cansadas de la excesiva importancia de ese aspecto en las sociedades occidentales, las chicas crearon el club en respuesta a los ataques que durante meses soportado las jóveness que promovieron la campaña .

Sábado 13 de Diciembre de 2014

Un grupo de estudiantes universitarias de Gran Bretaña están causando una nueva revolución en las redes sociales. En poco más de una semana, millares de jóvenes de todas partes del mundo hicieron suyo el hashtag #uglygirlsclub y se permitieron posar sin estándares de belleza. Todo lo contrario: desde muecas, poses insólitas hasta cualquier tipo de pavada está permitido.

Según las impulsoras de la iniciativa, el objetivo no es otro que cuestionar la importancia del físico en las sociedades occidentales. El último fenómeno viral del año nace en respuesta a los ataques que durante meses han soportado las chicas que han promovido la campaña. Se hacen llamar "el club de las feas", un agravio con el que algunos compañeros del campus universitario las etiquetó y que ellas decidieron  utilizar con fines más edificantes.

Una de las promotoras de esta idea, Natascha Barrett, presidenta de la Asociación Feminista de la universidad Royal Holloway de Londres y una de las promotoras de la idea, indicó al portal de El País de Madrid que "nuestra intención es que todo el mundo, independientemente de su sexo, se sume a nuestra pequeña revolución. Es cierto que el hashtag que diseñamos se refiere a las mujeres, pero lo ideal sería que todas las personas entiendan y acepten nuestra lucha. A juzgar por la cantidad de fotos de chicos que nos han remitido, estamos convencidas de que el mensaje ha llegado adonde debía ir. A través de esta hermandad digital queremos que todos aquellos que participen en ella sepan lo que significa que otros te juzguen por tu aspecto".

La joven, consultada sobre cuáles eran los problemas, además del peos de la imagen, que enfrentaba el feminismo de estos tiempos, explicó que "no estoy segura de que podamos hablar de feminismo del siglo XXI como un bloque unitario, pues las diferentes culturas condicionan mucho los planteamientos que aquí pueden funcionar. En la nuestra, la de Occidente, el sexismo campa a sus anchas. Las diferencias salariales entre hombres y mujeres son escandalosas, así como la falta de representación femenina en determinadas industrias".

Y amplió que "ni que hablar del acoso sexual... Pese a la falta de experiencia que tenemos las asociaciones feministas occidentales en algunos temas, debemos ofrecer todo nuestro esfuerzo para acabar con problemas ciertamente acuciantes en sociedades ajenas a las nuestras, como la ablación o los matrimonios forzosos, por citar sólo dos ejemplos. Hablando en perspectiva, el desafío más grande que el movimiento feminista enfrenta es que las personas a menudo tienen dificultades para ver los problemas que aún existen y toman por válido eso de "si ya lo consiguieron todo en los años 20, ¿qué más quieren?".