Martes 16 de Noviembre de 2010
Buenos Aires.- Un antecedente del caso de la niña que hoy cayó a un pozo de más de veinte metros en Florencio Varela fue el de Cristian Quiroz, el nene de cinco años que en 1998 murió por una caída similar, en San Nicolás.
El mediodía del 19 de marzo de ese año, Cristian regresaba del jardín junto a su madre y, cuando ambos caminaban por la vereda de avenida Moreno, el niño cayó a un pozo de agua hechos por la empresa Topsa SA.
El rescate, que mantuvo en vilo a todo el país, duró 33 horas, pero Cristian fue sacado muerto de ese pozo de unos veinte metros de profundidad.
En 2001, el juez de San Nicolás, Edgard Rodríguez, condenó a tres hombres a penas de entre dos años y dos años y diez meses a tres personas por el delito de homicidio culposo: Juan José Gómez, ingeniero y funcionario municipal; Miguel Angel Pampalone, presidente de Topsa; y Claudio Fabián Actis, inspector municipal.
En tanto, en lo que va del año se registraron al menos dos casos: el 30 septiembre pasado, un nene de tres años falleció en la ciudad de Posadas tras caer a un pozo de agua ubicado en la parte posterior de su casa, el cual poseía 1,60 metros de agua.
En julio último, un niño de 8 años, Leandro Huche, cayó a un pozo de unos 30 metros de profundidad en la localidad pampeana de Toay, a 15 kilómetros de Santa Rosa, pero fue rescatado por bomberos voluntarios y policías.
El niño se mantuvo flotando dentro del pozo gracias a que se tomaba de las paredes con las manos hasta que pudo ser rescatado por un bombero voluntario.
Entre los otros hechos similares, el 8 de octubre de 2009, un niño de 10 años, Lautaro, se salvó después de caer a un pozo de quince metros de profundidad en una obra ubicada en el barrio Poeta Lugones, de la capital cordobesa.
El padre del menor tuvo que tirarle una manguera para asegurarlo y esperar hasta que llegaran los bomberos, quienes lo sacaron.
En 1994, un chico jujeño de 9 años, Juan José Ocampo, se convirtió en héroe cuando iba a la escuela y rescató a una beba de quince meses, Patricia Mamani, de un pozo de siete metros. Al padre de Juan José se le ocurrió atar a su hijo con sogas para que pudiera deslizarse hasta el fondo y rescatar a la niña.
En 1987, un bebé recién nacido que había sido arrojado por su madre al pozo del baño de una estación de ferrocarriles tucumana sobrevivió durante 96 horas hasta que fue salvado por los bomberos. (Télam)