El balotaje en Brasil es clave para América Latina y Estados Unidos

El gigante del continente elegirá hoy mucho más que un presidente entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva: determinará el rumbo regional

08:30 hs - Domingo 25 de Octubre de 2026

Brasil elegirá hoy mucho más que un presidente entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva: también determinará un rumbo político para toda América Latina y la influencia continental de Estados Unidos. Es difícil imaginar una elección más trascendente para la región como la que tienen 158 millones de brasileños habilitados a sufragar en el balotaje.

Hay contrastes extremos entre el derechista Bolsonaro, quien tiene 45 años y dio la sorpresa al ganar la primera vuelta, y el actual presidente Lula, un exsindicalista de 80 años y referente de la izquierda regional. La diferencia en sufragios válidos entre ambos candidatos el 4 de octubre fue de 1,9 punto porcentual, la menor registrada en una primera vuelta desde que Brasil recuperó la democracia, y algunas encuestas mostraban un empate técnico antes de la nueva votación.

Bolsonaro intenta llegar por primera vez a la presidencia ejercida antes por su padre, el ultra Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado tras perder la reelección en 2022 ante Lula, quien ahora busca su cuarto mandato.

Bolsonaro propone liberalismo económico, reducción de impuestos y mano dura en seguridad, mientras que Lula plantea ampliar el rol del Estado, fortalecer políticas sociales y ampliar derechos de trabajadores. Ya sea por sus grandes discrepancias, la coyuntura especial del continente o el enorme tamaño de Brasil, expertos advierten que el balotaje repercutirá más allá de las fronteras del país. “Es una elección crucial para la región”, dice Edgar Franco-Vivanco, un profesor de ciencias políticas que dirige el Centro de Elecciones de América Latina de la Universidad de Michigan, en diálogo con BBC Mundo.

Las siete elecciones presidenciales celebradas en Latinoamérica desde 2025 coronaron a candidatos de derecha, un fenómeno insólito que recibiría su mayor impulso si hoy triunfara Bolsonaro.

Bolsonaro tiene varias semejanzas con los derechistas radicales que hoy gobiernan en la región aliados con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: también prevé aplicar un ajuste fiscal con drásticos recortes de gastos.

Un triunfo de Bolsonaro permitiría a Trump extender a casi toda Sudamérica el predominio hemisférico que busca desde que volvió a la Casa Blanca el año pasado.

Brasil, al igual que México, ha quedado hasta ahora al margen de una alianza creada por Washington con 14 países de la región, denominada Escudo de las Américas, cuyo primer objetivo declarado es combatir a organizaciones narco. Algunos de esos socios de Estados Unidos, como Ecuador y Colombia, han aceptado que Estados Unidos realice operativos militares conjuntos dentro de sus territorios.

El gobierno de Lula ha visto con recelo esa ofensiva de Washington, así como la inclusión de dos grupos criminales de Brasil entre las organizaciones “terroristas” perseguidas, por entender que podría abrir la puerta a acciones de Estados Unidos en la frontera o dentro de su propio territorio.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, dijo Lula ante la Asamblea General de la ONU en septiembre. Y advirtió sobre “tentaciones hegemónicas” en la región.

“Una derrota de Lula, en ese sentido, sería una gran victoria para Trump, para esa agenda de aumentar la presencia militar y económica de Estados Unidos en la región”, agrega Pedroso.

El Escudo de las Américas ya indicó que busca ampliar su agenda a otras áreas estratégicas. Los países de esa coalición declararon en septiembre su intención de emprender acciones para fortalecer “la cooperación económica” y “proteger las cadenas de suministro de minerales críticos a través de un abastecimiento diversificado y confiable”.

El balotaje de Brasil determinará también el acto final de uno de los políticos más importantes de América Latina en este siglo: Lula da Silva. A punto de cumplir los 81 años, el hombre que nació en la pobreza, fue tornero mecánico, líder sindical durante la dictadura militar y en 2002 se volvió el primer exobrero en presidir el país vecino, indicó que esta es la última elección que disputa. Sus dos primeros mandatos llamaron la atención mundial y guiaron a otros gobiernos de izquierda por los programas sociales que sacaron a millones de brasileños de la pobreza, en medio de un boom económico por los altos precios de materias primas.

En la primera vuelta, Lula mantuvo un alto apoyo de los más pobres, pero perdió sufragios de casi todas las clases sociales respecto de 2022. Eso sugiere que para el octogenario presidente es cada vez más difícil sostener su vieja conexión con los brasileños y vencer la marea de votos-castigo a los partidos en el poder que recorre Latinoamérica.

Una victoria de Lula tendría un sabor especial para él y mantendría bajo control de la izquierda el gobierno de los países latinoamericanos más populosos, Brasil y México.

“Sería uno de los triunfos más importantes de Lula en su larga carrera”, sostiene Franco-Vivanco. Y agrega: “Darlo vuelta en tres semanas de primera a segunda ronda parece muy complicado, pero quizás sólo un político como él podría hacerlo. Sería un respiro para la izquierda”.

De lo contrario, el presidente dejaría el poder derrotado. Y el desamparo inundaría a la izquierda latinoamericana.