"El avión cayó como una hoja"

Domingo 24 de Agosto de 2008

Una mujer que sobrevivió al trágico accidente aéreo del miércoles pasado en Madrid dijo ayer que el avión no pudo alcanzar altura durante el despegue y que una de sus alas se inclinó bruscamente hacia un lado poco antes de tambalearse y precipitarse contra el suelo. "Cayó como una hoja", concluyó.

Ligia Palomino Riveros, una ciudadana hispano-colombiana de 42 años, explicó que tuvo la impresión de que la compañía iba a cambiar al pasaje a otro avión después de que el piloto abortase un primer intento de despegue debido a una avería en un sensor de aire.

Palomino Riveros y su marido, José Flores, salvaron la vida. Su cuñada, quien los acompañaba, murió.

Sólo cenizas. Hasta el momento, 50 cadáveres han sido identificados. El fuego que redujo el avión a cenizas está dificultando los trabajos de los equipos forenses y los familiares de las víctimas aguardan en el cementerio madrileño de La Almudena los resultados de las pruebas de ADN para recoger los restos de sus seres queridos.

Cansada y con un hilo de voz, Palomino Riveros, quien tiene el fémur y una costilla rotos, describió desde la cama del hospital en el que se encuentra ingresada las escenas de pánico que precedieron a la tragedia.

"El avión arrancó y empezó el traqueteo en la pista antes de despegar. Hice el comentario como que iba suavecito, iba muy suave", dijo en una entrevista telefónica.

"Se separaron las ruedas del suelo. Estábamos en el aire, pero muy pegados al suelo. Entonces, (el avión) hizo un giro, como si el ala bajara muy bruscamente hacia un lado", recordó.

En ese momento el MD-82 empezó a "tambalearse de un lado a otro" y después, recordó, "creo que perdí la consciencia": "Escuchaba gritos de la gente".

Desorientada, se levantó en el suelo, en el medio de un charco. "Era como un sueño. No veía caras ni gente hasta que una explosión me despertó. Detrás de mí tenía un chico muerto al que intentaba mover. Pensaba que era mi marido y le gritaba ’¡despierta, despierta!", relató.

Palomino Riveros, médica de los servicios de emergencias de Madrid, se percató de que el hombre fallecido portaba un reloj y una camiseta diferentes a los de su esposo. "Intenté levantarme, pero no podía. El humo me quemaba la cara", manifestó.

A pesar de algunas informaciones que apuntan a que uno de los motores del aparato pudo estallar, dice que no recuerda haber escuchado explosión alguna. Tampoco considera, como han apuntado varios medios, que la avería que retrasó la salida del vuelo provocase que varios pasajeros insistiesen en abandonar el avión.