Sábado 07 de Mayo de 2016
Robledo Puch, apodado "el ángel rubio" o también "el ángel de la muerte", se ganó el odio de toda una sociedad. Con tan sólo 20 años de edad, fue detenido el 3 de febrero de 1972. Su historia delictiva había comenzado dos años antes, en 1970, junto a Jorge Ibáñez, con el asalto a la joyería de Rachmil Israel Isaac Klinger, en Olivos. También se los acusó de robar en un taller de caños de escape.
El primer homicidio que se les adjudicó a estos jóvenes ocurrió en 1971, con la muerte de Manuel Godoy, sereno de una boite de Olivos, y del encargado, Pedro Mastronardi, quienes fueron sorprendidos dormidos.
Fue el inicio de un raid de crímenes que incluyó el asesinato del sereno de una casa de repuestos, de un empleado de un supermercado y la violación y muerte de dos mujeres.
Pero la complicidad terminó abruptamente en agosto de ese año, cuando chocaron en la avenida Cabildo. Ibáñez falleció instantáneamente.
Al poco tiempo Robledo Puch consiguió un nuevo cómplice, Héctor Somoza, junto a quien habría asesinado a un hombre en una concesionaria y a otro sereno en una agencia de automóviles.
Pero este socio tampoco le duró mucho tiempo. En 1972 ambos asesinaron a un hombre en una ferretería, tras lo cual Robledo Puch habría matado de un balazo a Somoza y le habría prendido fuego en la cara y las manos para evitar que lo reconozcan. Un error lo llevó a ser detenido: olvidó su cédula en el bolsillo de Somoza.
Robledo Puch fue condenado en 1980 a prisión perpetua por 10 homicidios agravados, un homicidio simple, 17 robos y dos casos de abuso deshonestos. La Cámara de Apelaciones de San Isidro lo consideró "un psicópata con plena capacidad para comprender la criminalidad de sus actos".