EEUU empezó a distribuir la vacuna de Pfizer
Contenedores con el fármaco a 80 grados bajo cero empezaron a ser enviados a decenas hospitales en todo el país

Domingo 13 de Diciembre de 2020

Los primeros camiones con la vacuna para el Covid-19 para uso general en Estados Unidos salieron de una planta de fabricación de Michigan este domingo hacia un aeropuerto cercano. Estas dosis, que comenzarán a aplicarse desde este lunes, son fundamentales para detener el agudo brote de coronavirus en el país.

Los envíos de la farmacéutica estadounidense Pfizer pondrán en marcha el mayor esfuerzo de vacunación en la historia de Estados Unidos, en una coyuntura crítica de la pandemia, en EEUU y el resto del mundo.

En esta primera etapa se prevé el envío de unas 3 millones de dosis, y la prioridad son los trabajadores de la salud y los hogares de ancianos. El Covid-19 ha matado a casi 300.000 estadounidenses y los expertos estiman que la cifra empeorará con las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Las autoridades federales dicen que los primeros envíos de la vacuna de Pfizer serán escalonados y llegarán a 145 centros de distribución este lunes; 425 puntos adicionales recibirán envíos el martes y 66 restantes el miércoles. La vacuna fue desarrollada conjuntamente con el laboratorio alemán BioNTech, y se distribuye en función de la población de mayor riesgo de cada estado.

La vacuna se envía a hospitales y otros puntos que pueden almacenarla a temperaturas extremadamente bajas, de 70 a 80 grados bajo cero. Pfizer está utilizando contenedores con hielo seco y sensores con localizador satelital GPS para garantizar que cada envío se mantenga más frío que el clima en la Antártida.

Las dosis deben entregarse en todos los sitios de vacunación en un plazo de tres semanas, dijeron las autoridades federales.

Presiones de Trump

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó el uso de emergencia de la vacuna el viernes a última hora. Si bien los reguladores estadounidenses trabajaron durante meses para enfatizar el rigor y la independencia de su revisión, enfrentaron presiones políticas hasta las etapas finales de parte del gobierno de Donald Trump.

Moncef Slaoui, director científico de la campaña "Warp Speed" de la Casa Blanca para lograr la vacuna, criticó las presiones ejercidas por Trump sobre el director de la FDA. Trump y su jefe de gabinete Mark Meadows habían presionado al director de la agencia, Stephen Hahn, acusándolo de retrasar el lanzamiento de la vacuna. También el secretario de Salud de Trump había presionado abiertamente a la FDA para que aprobara de inmediato la vacuna de Pfizer.

Cuando se le preguntó sobre esas presiones, Slaoui declaró en TV que "si esa llamada telefónica ocurrió, me parece que fue lamentable y desafortunada, lo mismo con algunos de sus tuits''.

Una encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research publicada la semana pasada reveló que aproximadamente la mitad de la población estadounidense está dispuesta a ser vacunada. Slaoui exhortó a la ciudadanía a mantener "una mente abierta en cuanto a la vacuna", advirtiendo que si la gente no se vacuna la pandemia empeorará.

Las dudas sobre que se apuró la aprobación podría socavar los esfuerzos de inoculación en un país con un escepticismo profundamente arraigado sobre las vacunas. El jefe de la FDA dijo que la decisión de la agencia se basó en la ciencia, no en la política, a pesar de la amenaza de la Casa Blanca de despedirlo si la vacuna no se aprobaba antes del sábado.

Si bien se determinó que la vacuna es segura, los reguladores en el Reino Unido están investigando varias reacciones alérgicas graves. La FDA recomendó no aplicarla a personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves a cualquiera de sus ingredientes.

Otra vacuna, la de Moderna, será revisada por un panel de expertos la próxima semana y poco después podría autorizarse en Estados Unidos.