Ecoexpedición contra la basura
Lunes 18 de Febrero de 2008
“Los desechos humanos y la basura exacerban el problema de la contaminación en las montañas”, explicó el guía Dawa Steven. El sherpa añadió que está en contacto con montañeros de todo el mundo “para desarrollar un código de conducta para las futuras expediciones”.
La “ecoexpedición” al Everest se propone limpiar la montaña de bombonas de oxígeno, latas de comida y contenedores de gas que han dejado expediciones anteriores.
El escalador calculó que en el Everest hay entre cinco y diez toneladas de basura, aunque admitió que es difícil precisar la cantidad exacta de residuos en el pico más alto del mundo.
“Recaudo dinero para recoger toda esta basura”, explicó el montañero.
También anunció otras iniciativas para proteger las montañas, como ofrecer un dólar por cada kilo de basura que los expedicionarios no dejen en los montes.
Desde que hace 50 años sir Edmund Hillary y su sherpa Tenzing Norgay lograran conquistar el Everest, el turismo pone en peligro ese frágil ecosistema montañoso.
Más de dos mil personas llegaron a la mítica cima y muchos miles más lo intentaron. Pero todos, al bajar, además de banderitas gloriosas, dejaron el peor recuerdo posible de su presencia, toneladas de basura.
Por otra parte, ante el auge del turismo, las aldeas cercanas crecen desmesuradamente. En los senderos hacia la cumbre se explotan restaurantes, bares y cibercafés.
Mientras, la basura crece e impacta al ambiente.
La “ecoexpedición” al Everest se propone limpiar la montaña de bombonas de oxígeno, latas de comida y contenedores de gas que han dejado expediciones anteriores.
El escalador calculó que en el Everest hay entre cinco y diez toneladas de basura, aunque admitió que es difícil precisar la cantidad exacta de residuos en el pico más alto del mundo.
“Recaudo dinero para recoger toda esta basura”, explicó el montañero.
También anunció otras iniciativas para proteger las montañas, como ofrecer un dólar por cada kilo de basura que los expedicionarios no dejen en los montes.
Desde que hace 50 años sir Edmund Hillary y su sherpa Tenzing Norgay lograran conquistar el Everest, el turismo pone en peligro ese frágil ecosistema montañoso.
Más de dos mil personas llegaron a la mítica cima y muchos miles más lo intentaron. Pero todos, al bajar, además de banderitas gloriosas, dejaron el peor recuerdo posible de su presencia, toneladas de basura.
Por otra parte, ante el auge del turismo, las aldeas cercanas crecen desmesuradamente. En los senderos hacia la cumbre se explotan restaurantes, bares y cibercafés.
Mientras, la basura crece e impacta al ambiente.