Sábado 11 de Julio de 2009
Ayer concluyó la búsqueda de señales acústicas de la caja negra del vuelo AF447 de Air France que cayó en el océano Atlántico sin que se hubiese podido localizar los dispositivos, esenciales para comprender la tragedia. Sin embargo, Francia anunció que durante el próximo mes conducirá una “segunda fase” de exploración en las profundidades del Atlántico con dos mini submarinos especialmente equipados.
El Airbus 330 al que pertenecían las cajas negras se precipitó al mar el 31 de mayo cuando volaba entre Río de Janeiro y París con 228 personas a bordo, y hasta ahora no existe una explicación oficial de la causa de la caída.
Los investigadores franceses creen que la caja negra podría estar en un área de unos 19.000 kilómetros cuadrados del Atlántico, fuera de la costa noreste de Brasil, con profundidades que varían entre 1.000 y 4.600 metros.
El operativo para detectar las señales acústicas que emitía la baliza adherida a la caja negra comenzó a mediados de junio con equipos especiales de Francia y Estados Unidos. Sin embargo, ni siquiera los hidrófonos de última tecnología aportados por la marina estadounidense lograron captar el sonido intermitente que lanzaba la baliza en un radio cercano a dos kilómetros.
La batería tenía una vida de hasta un mes, por lo que se estima que ya se agotó. Francia había marcado el día de ayer como fecha límite para la búsqueda de las señales sonoras.
La etapa de exploración física del fondo del mar que comienza ahora estará conducida desde el buque oceanográfico Pourquoi Pas? (¿Por qué no?). Pero los protagonistas de la búsqueda serán dos mini submarinos, Nautile y Víctor 6000, que ya fueron transportados por el buque a la zona de exploración en junio.
Marion Le Foll, portavoz del Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar confirmó a BBC Mundo que ambos sumergibles participarán en esta nueva fase de la búsqueda de un mes.
El Nautile, de cinco metros cúbicos, es capaz de descender hasta 6.000 metros en el océano, con una tripulación de tres personas y un robot denominado Robin que fue utilizado para explorar los restos del Titanic. Tiene cinco horas de autonomía y habilita una visión lateral humana del fondo del mar.
El Víctor 6000 se guía a control remoto desde el buque, al que está conectado con un cable de 8.500 metros de largo. Puede estar hasta tres días sumergido.
Los dos aparatos están dotados de brazos mecánicos para recolectar objetos y “son complementarios” en función de las operaciones y el entorno que deban explorar.
La caja negra debió haber registrado lo que sucedió en el vuelo AF447 y su hallazgo es considerado clave para dilucidar el misterio que rodea la tragedia. l