Diputados aprobó y giró al Senado la ley que autoriza el matrimonio gay
La cámara baja aprobó esta madrugada y giró al Senado el proyecto de ley que habilita el casamiento entre personas del mismo sexo, en medio de un intenso debate en el que las autoridades de los bloques dejaron en libertad de acción a sus miembros.

Miércoles 05 de Mayo de 2010

La Cámara de Diputados aprobó esta  madrugada y giró al Senado el proyecto de ley que habilita el casamiento entre personas del mismo sexo, en medio de un intenso  debate en el que las autoridades de los bloques dejaron en libertad de  acción a sus miembros y con la presencia del ex presidente Néstor  Kirchner en el recinto.

La iniciativa, que por primera vez llega a un Parlamento de Latinoamérica y con más de doce horas de sesión, fue votada en  general por 126 votos afirmativos, 109 negativos y 5 abstenciones,  entre ellas Elisa Carrió y Gabriela Michetti.

La sesión especial, que comenzó a las 14.30 con la exposición  de la presidenta de la comisión de Legislación General, Vilma  Ibarra (Nuevo Encuentro), se concretó en el contexto de una pulseada  entre el kirchnerismo y la posición anti-K por dar ingreso a la  media sanción del Senado sobre la reforma del impuesto al cheque,  desde la semana anterior venía siendo un escollo para el  funcionamiento de la Cámara Baja.

La presencia notable fue la de Kirchner, quien se apersonó al  recinto, en el que no aparecía desde el 1 de marzo pasado, recién  a minutos después de las 1:30 de la madrugada, y no hizo ningún  discurso pese a estar en el Congreso desde las 21, procedente de la  cumbre de UNASUR, donde resultó electo secretario general de ese  organismo supranacional.

La sesión había sido motorizada por la diputada Victoria Donda  (Libres del Sur) y legisladores de centroizquierda, y tuvo como  novedad la decisión del bloque del Frente Para la Victoria de  aportar el quórum con diputados que están a favor de la iniciativa.

El proyecto -que obtuvo dictamen de mayoría el 15 de abril en  las comisiones de Legislación General y Familia, Mujer y  Minoridad- no pudo ser tratado el miércoles pasado por falta de quórum, en  una sesión especial que disparó una serie de acusaciones cruzadas  entre distintos bloques.

Durante el debate, los legisladores que se pronunciaron a  favor de la iniciativa defendieron la igualdad de derechos entre todas  las personas y en especial el reconocimiento de las personas del  mismo sexo para casarse, mientras quienes se opusieron, en su  mayoría, hicieron foco contra la posibilidad de permitir la adopción  por parte de parejas homosexuales.

Ibarra dijo que el proyecto reemplaza la definición de hombre  y mujer por el de “contrayentes” como actores del casamiento y que  “no agravia derechos de terceros”.

“El dictamen que estamos tratando no da derecho a los  homosexuales a adoptar niños porque ya la ley vigente no lo impide ya que  no exige orientación sexual” de los adoptantes, expresó la  legisladora, autora del proyecto junto a la socialista mandato cumplido  Silvia Augsburger.

Ibarra sostuvo que “hay cientos de niños que son criados por  parejas homosexuales, pero sólo uno figura como adoptante” y  explicó que la ley “dará más protección” a esos menores.

Una de las voces adversas más escuchadas fue la de la  filo-cobista Cynthia Hotton, quien denunció en el recinto haber recibido  “amenazas de muerte” por su militancia en rechazo a la ley, y  apuntó: “Yo tengo la convicción de defender el matrimonio entre hombres  y mujeres y estoy segura de que represento a millones y millones  de personas”, para preguntarle “a los diputados de las provincias  si saben lo que piensa su gente”.

Respecto a la adopción, la diputada de confesión evangelista  dijo que, con esta norma, “las parejas homosexuales tendrían  prioridad” para adoptar, dado que -según indicó- el actual Código Civil  dispone que “las parejas casadas” deben esperar tres años para  poder hacerlo, “salvo que exista una imposibilidad física para  procrear”.

Al cierre del debate, el jefe del bloque K, Agustín Rossi,  defendió el proyecto por parte de los compañeros de su bancada, al  sostener que “las mayorías debemos tener la sabiduría para poder  integrar a las minorías”.

Rossi, quien tenía sentado a su derecha a Kirchner, afirmó que  con esta ley “estamos igualando derechos” y añadió: “Siento que  cualquier otro camino no iba a resolver el problema”, al desechar  la alternativa de votar la figura de enlace civil, como planteaba  parte de la oposición, para el diputado K “no es lo mismo hablar de  unión civil que hablar de matrimonio” esa alternativa “es seguir  estigmatizando, es hacer diferencias, es decir ustedes pueden  hasta acá”,  completó.

El socialista Oscar Cuccovillo conmovió desde su experiencia  personal al contar que uno de sus tres hijos es gay y al afirmar  que no sentía que existieran “diferencias en los sentimientos y en  los derechos de ninguno” de ellos.

Y apeló a una situación familiar cuando dijo que, a la hora de  cuidar a su nieto y armar una lista de parientes para ese fin:  “Mi hijo mayor no piensa que el que lo va a cuidar (al pequeño) es  un tío gay que lo va a deformar, que lo va a contagiar. La verdad  que no lo siento”, afirmó. 

La líder nacional de la CC, Elisa Carrió, eligió la abstención  a la hora de definir su voto, aunque utilizó un discurso  zigzagueante, en el que recordó que en el pasado no era creyente y que  hubiera votado a favor de la ley, y que su bancada en su gran mayoría  lo haría en ese sentidor, hizo además algunas definiciones en  clara en defensa de la igualdad de derechos de todas las personas,  que le granjearon aplausos desde las bandejas que ocupan referentes  de la comunidad gay.

Pero, luego, aclaró que tenía “una tensión” de conciencia como  “cristiana” y que para ella el matrimonio como tal “es un  sacramento, como la eucaristía, y no quiero ir en contra de mi Iglesia”,  y planteó que esa palabra no debería figurar en el Código Civil,  tras lo cual pidió autorización para abstenerse de votar.

En casi la misma sintonía se pronunció la macrista Gabriela  Michetti, quien aseguró que entre sus “amigos homosexuales” había  posiciones encontradas entre quienes le decían que vote por la unión  civil y otros por el matrimonio gay, pero ella en esta ocasión  prefirió “no ser vanguardista” en esta ocasión.   

Su jefe del bloque, Federico Pinedo, había defendido la  libertad de conciencia para pronunciarse sobre el tema y expuso un  dictamen de minoría, que suscribió parte de su bancada, para sancionar  la figura de enlace civil, en lugar de la de matrimonio.

El presidente del bloque Peronismo Federal, Felipe Solá, apoyó  el proyecto y se preguntó: “¿Cómo podemos a esta altura pensarnos  jueces de lo que ocurre puertas adentro?”, mientras dijo que “el  amor no es propiedad de los heterosexuales, el amor es lo que  rescata a un niño. Nadie me va a decir que si una pareja homosexual  tiene amor, un niño no va a tener condiciones para criarse”.

El jefe de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, consideró  que “el matrimonio es un derecho universal. No hay ningún código, ni  un dogma, ni una religión que pueda encorsetar los sentimientos”  y destacó la “obligación del Estado a proteger la familia”.

El debate -que pasó a un cuarto intermedio hasta las 14 de hoy  para seguir el tratamiento de la ley de cheques y el DNU que  autoriza la emisión de bonos para el pago de la deuda externa- fue  seguido por organizaciones defensoras de los derechos de  homosexuales, entre ellas la Federación Argentina de Lesbianas, Gays,  Bisexuales y Trans (LGBT) y la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).

También, estuvo la primera pareja homosexual que se casó en la  Argentina, constituida por Alex Freyre y José María Di Bello,  quienes se casaron el 28 de diciembre de 2009 en Ushuaia, Tierra del  Fuego, tras lo cual se realizaron otros cuatro matrimonios del  mismo sexo en el país. (DyN)