"Dios no quiere la muerte", dice el Papa en un México marcado por la violencia
Ante un México marcado por la violencia y la lucha antidrogas, el papa Benedicto XVI dijo hoy que “Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva” e indicó que el poder de Cristo no consiste “en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza”.

Domingo 25 de Marzo de 2012

En el tercer día de su visita a México, el papa encabezó una misa multitudinaria al aire libre a los pies del monumento Cristo Rey, en el centro de México, a la que asistieron como invitados el presidente Felipe Calderón y los candidatos presidenciales para los comicios del 1 de julio.

Aunque no habló de manera directa de la lucha antidrogas, en su mensaje afirmó que “no bastarán las estrategias humanas” para transformar la vida personal y comunitaria. Sólo la misericordia de Dios puede cambiar “desde el corazón una situación insoportable, oscura y sin futuro”, cuando el mal se presenta “como un poder prácticamente implacable e imposible de superar”, afirmó.

El papa celebró la misa ante cientos de miles de personas -se esperaban unas 600.000- en el Parque Bicentenario, un espacio de unas 14 hectáreas situada cerca de Silao, unos 350 kilómetros al noroeste de Ciudad de México.

Antes sobrevoló el monumento a Cristo Rey, en el Cerro del Cubilete, de 2.579 metros de altura. En la homilía apeló al salmo responsorial “Crea en mí, Señor, un corazón puro” para invitar a mirar “muy dentro del corazón humano, especialmente en los momentos de dolor y de esperanza a la vez, como los que atraviesa en la actualidad el pueblo mexicano y también otros de Latinoamérica”.

“Pidamos a Cristo un corazón puro, donde él pueda habitar como príncipe de la paz”, indicó. “En este monumento se representa a Cristo Rey, pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realiza no es como muchos la entendieron”, agregó.

“Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios”. Unas 50.000 personas han muerto en México en los últimos cinco años en hechos asociados con el crimen organizado, la mayoría en enfrentamientos entre bandas rivales, pero también militares, policías y civiles inocentes.

El gobierno mexicano ha desplegado al menos 60.000 militares y policías para combatir a los cárteles, con el resultado de una violencia cada vez mayor por parte de las organizaciones criminales. Benedicto XVI se reunió el sábado de manera sorpresiva con ocho víctimas de la violencia en México, después de sostener un encuentro con el presidente Felipe Calderón en la ciudad de Guanajuato. En el encuentro estuvieron, entre otros, la madre de un joven muerto en una matanza en Ciudad Juárez, la madre de un policía desaparecido, la esposa de un militar fallecido, víctimas de secuestro y la hermana de una mujer muerta en un fuego cruzado. Durante su homilía, el papa habló también a los pueblos de América Latina de revitalizar su fe y resistir “la tentación de una fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente”.

A los habitantes de América Latina, una región marcada por la desigualdad y la violencia, les pidió acogerse al amparo de la Virgen “para que Cristo reine en sus vidas y les ayude a promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la solidaridad”.  La misa fue el acto central de la visita de Benedicto XVI a México, que concluye mañana, cuando partirá con destino a Cuba para la etapa final de su viaje. Por la tarde tendrá hoy un encuentro con obispos de América Latina y el Caribe en la Catedral de León. Toda la visita se concentra en el estado de Guanajuato, el de mayor número de católicos de México, en el centro del país. (DPA)