Lunes 07 de Julio de 2014
Terminar una relación no es fácil. La complejidad de deshacer un vínculo no sólo implica una separación física de la otra persona sino, también afectiva y emocional. Es en este proceso en el que muchas veces el desborde invade, se pierden los límites y la obsesión se convierte en dueña de las situaciones. Y si a eso se le suma el celular, los mensajes de texto, las redes sociales y el whatsapp, la combinación puede ser fatal.
Esto parece ser lo que le sucedió a Linda Murphy, una joven de 28 años que llamó 77.000 veces a su ex novio. Evidentemente tenía algo muy importante para decirle pero hubo un problema: él nunca la atendió. Tal vez por eso, no sólo fue a través del teléfono como intentó conectarse con su anterior pareja sino que, también, le envió 1937 emails, 41.229 mensajes de texto, 217 mensajes de voz y 647 cartas.
De acuerdo a lo publicado por worldnewsdailyreport, la chica de Albuquerque, Nueva México, tomó anfetaminas y bebidas energéticas para no dormir y poder seguir llamando a su muchacho.
Frente a semejante nivel de obsesión, Williams Ryams -el acosado- hizo la denuncia correspondiente y logró que Linda fuera detenida. Según su abogado: “Él no ha podido dormir, trabajar o realizar su vida normal en ningún aspecto, por más de una semana, con problemas para pensar claramente y al borde de la depresión. Ahora solo queremos que la señorita Murphy reciba la atención médica que necesita, y que la ley la mantenga alejada de mi cliente”.