Domingo 06 de Noviembre de 2022
Dos informes oficiales ratificaron “que varios lugares de los talleres” que utiliza la empresa Emova (ex Metrovías) linderos a la escuela primaria Organización de Estados Americanos del barrio de Caballito “contienen asbestos”, por lo cual las autoridades solicitaron que se “hagan los estudios correspondientes a estudiantes y a personal docente y no docente”.
“Estos informes ratifican que varios lugares de los talleres linderos a la Escuela 4 del barrio de Caballito y el Jardín contienen asbestos”, señala el documento firmado por el director Mariano Rodríguez Moncalvo. Y agrega que “es el resultado de las muestras que se analizaron a partir de lo que solicitamos hace ya 3 meses”, a la vez que pide “que se detenga la actividad de los hornos con asbestos inmediatamente” y que “se aíslen inmediatamente a la Escuela y al Jardín respecto del taller”.
En diálogo con Télam, Rodríguez Moncalvo señaló que “los resultados son contundentes, los talleres Polvorín que están al lado de la escuela contienen una gran cantidad de asbesto”.
El 26 de octubre la escuela recibió los informes que “ya obran en manos” del gobierno porteño titulados “Emova, Informe de materiales conteniendo asbestos, Instalación Taller Polvorín, fecha 9, 18 y 24 de agosto de 2022” y “Emova, Informe de materiales conteniendo asbestos, Instalación Taller Bonifacio, fecha 24 de agosto de 2022” realizado por la empresa SI Consultores con el laboratorio CIH
“También estamos esperando que nos llegue el informe de la empresa GEO ASSIST SRL que tomara las muestras en nuestra escuela y que ya se nos adelantó oralmente que arroja positivos en la sala de caldera de nuestro edificio”, dice el texto.
El director de la escuela enfatizó que luego de los resultados solicitaron “que se hagan estudios a alumnos y personal de la institución” y pidieron que se realicen “más controles sobre el taller“.
Según el relevamiento, se detectó la presencia de asbesto en los techos, en los hornos, en la cabina para pintado y en formaciones de trenes y piezas ferroviarias que se encuentran por fuera del depósito ubicado en la calle Emilio Mitre 510.
Rodríguez Moncalvo remarcó que, si bien desde el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) admitieron que es de interés primordial llegar a una solución, “uno de los mayores retos en la comunidad educativa es que lo pateen para los próximos años y es necesario que hagan las obras de manera urgente”.
El director del colegio ubicado en avenida del Barco Centenera 747 adonde asisten 400 alumnos, y 150 al jardín El tranvía de Caballito, subrayó que “es increíble e insólito que hayan abierto el taller para las noches de los museos”.
La investigación comenzó en agosto cuando integrantes de la comisión de asbesto conformada por representantes de Sbase, Emova, los gremios, la Agencia de Protección Ambiental (Apra), la Dirección General de Protección del Trabajo dependiente de Subsecretaría de Trabajo y la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (Salud) tomaron muestras para determinar la presencia de asbesto en el horno instalado en el taller Bonifacio que funciona en el subsuelo.
Rodríguez Moncalvo sostuvo que el lugar “está lleno de material viejo y en donde hay desprendimiento de fibras de asbesto, que es cancerígeno” y agregó que hay “material con asbesto que tiene que estar señalizado, pero que no lo está”.
Sobre la situación ambiental del instituto, consideró que “las malas condiciones de la medianera del taller provoca que el aire del taller se respira en nuestra institución que tiene más de 400 chicos y chicas”.
A su vez, enfatizó que “el humo de las chimeneas del taller impactan directamente sobre el patio del jardín en donde asisten más de 150 alumnos”.
Por su parte, el Ministerio de Educación porteño afirmó a Télam “que las tareas que se llevan a cabo en los talleres lindantes a la Escuela no presentan de ninguna manera un riesgo para la salud de la comunidad educativa”.
“Los análisis realizados permanentemente por laboratorios especializados y aprobados por la Agencia de Protección Ambiental no detectan casos de ambientes con calidad de aire fuera de los límites que establecen las normas como de potencial riesgo a la salud de las personas”, manifestaron.
Los peligros del asbesto
El Instituto Nacional del Cáncer de EEUU define en su página web qué es el asbesto y sus peligros para la salud.
El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Según la IARC, hay suficiente evidencia de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen), y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario. Aunque es un cáncer poco común, el mesotelioma es la forma más común de cáncer asociada con la exposición al asbesto. Hay limitada evidencia de que la exposición al asbesto esté relacionada con riesgos mayores de cánceres de estómago, de faringe y de colon y recto.
La exposición al asbesto aumenta el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos (acumulación anormal de líquido entre las capas delgadas de tejido que revisten el pulmón y la pared de la caja torácica). Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón.
Asbesto es el nombre que se da a seis minerales de origen natural que existen en el medio ambiente como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y duraderos para usarse con fines comerciales e industriales. Estas fibras son resistentes al calor, al fuego y a las sustancias químicas y no conducen electricidad. Por estas razones, el asbesto se ha usado extensamente en muchas industrias.
El asbesto se comenzó a usar comercialmente en América del Norte a finales del siglo XIX. Su uso aumentó considerablemente durante la Segunda Guerra Mundial. Desde ese entonces, el asbesto se ha usado en muchas industrias. Por ejemplo, en la construcción para reforzar el cemento y los plásticos, así como aislante, en material para techos, material incombustible y para absorber el sonido. La industria de la construcción naval usó el asbesto para aislar calderas, tuberías de vapor y tuberías de agua caliente. La industria automotriz usa el asbesto en las zapatas de los frenos y en los discos de embrague. El asbesto se ha usado también en las losetas de techos y de pisos; en pinturas, revestimientos y adhesivos, y en los plásticos. Además, el asbesto se ha encontrado en productos de jardinería que contienen vermiculita y en algunos lápices de colores que contienen talco.
A fines de los años setenta, la Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor de EE. UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la detección de asbesto y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto .
Las normas y otras acciones, junto con la preocupación generalizada sobre los peligros que representa el asbesto para la salud han llevado a una reducción importante en el uso anual del asbesto en los Estados Unidos. El consumo nacional de asbesto llegó a 803 000 toneladas métricas en 1973, pero ha bajado a cerca de 360 toneladas métricas para el año 2015.