Desplazaron de su cargo al sacerdote lefrevista que negó el Holocausto
Monseñor Richard Williamson, cuestionado por negar el Holocausto judío, fue relevado por la
Fraternidad Sacerdotal San Pío X del cargo de director del Seminario de La Reja, que ocupaba desde
2003.
Lunes 09 de Febrero de 2009
Monseñor Richard Williamson, cuestionado por negar el Holocausto judío, fue relevado por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X del cargo de director del Seminario de La Reja, que ocupaba desde 2003.
La decisión fue informada por el superior del Distrito de América del Sur, padre Christian Bouchacourt, quien aseguró en un comunicado que las “afirmaciones” de Williamson “no reflejan en modo alguno la posición” de la congregación.
“Un obispo católico no puede hablar con autoridad eclesiástica sino sobre materias concernientes a la fe y a la moral”, expresó Bouchacourt en el comunicado, que fue enviado a DyN por la fraternidad.
La Fraternidad San Pío X reconoció “inoportunos” los “comentarios” de Williamson, pero repudió con “tristeza” las “acusaciones permanentes” hacia la orden religiosa “con el fin manifiesto de desacreditarla”.
Pese a que el Papa Benedicto XVI le había exigido una retractación, el obispo lefebvriano insistió ante un medio de prensa alemán en que no existían evidencias del genocidio perpetrado por el régimen nazi contra los judíos.
“Cuando encuentre pruebas (del Holocausto), entonces me corregiré, pero para eso se necesita tiempo”, dijo Williamson.
El religioso, además, afirmó que en los derechos humanos “se desarrollan siempre políticas anticristianas”.
Williamson no asistió ayer a la misa que, en latín y de espaldas a los feligreses, celebró uno de los curas integrantes de la Fraternidad Sacerdotal Pío X en la localidad bonaerense de La Reja, partido de Moreno.
En tanto, monseñor Jorge Casaretto ofició ayer al mediodía la ceremonia religiosa en la parroquia San Pío X ubicada en la localidad de Olivos, a pocas cuadras de la Quinta Presidencial.
El nombre de la parroquia generó confusión dado que coincide con la denomicación de la congregación lefebvrista. Sin embargo, se aclaró que la parroquia en la que Casaretto ofició misa no pertenece a esa congregación.
En declaraciones a DyN el vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld, sostuvo que “la Iglesia en Argentina no mantiene absolutamente ningún contacto institucional y de ninguna índole con los lefebvrista”, el grupo religioso ultraconservador que no acepta las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II.
La presencia del obispo británico en el país se desconocía hasta que se difundieron sus polémicas declaraciones.
En La Reja se desempeñó durante más de cinco años como director del seminario Nuestra Señora Corredentora, el único en América Latina de los seis que posee la orden en el mundo.
La comunidad judía local repudió sus expresiones negacionistas del Holocausto.
“Escuchar que un alto prelado se pronuncie de esta manera nos produce mucho dolor. Sus expresiones fueron muy desafortunadas”, opinó Julio Schlosser, secretario general de Asociación de mutuales israelitas argentinas (AMIA).
Marcel Lefebvre fundó la Sociedad Sacerdotal de San Pío X en 1969, opuesta a las reformas del Concilio Vaticano II, particularmente la autorización de celebrar misas en idiomas locales, en lugar del latín.
Desde el inicio de su pontificado, Benedicto XVI dejó clara su intención de normalizar las relaciones con los lefebvristas excomulgados en 1988 por su antecesor Juan Pablo II.
La decisión fue informada por el superior del Distrito de América del Sur, padre Christian Bouchacourt, quien aseguró en un comunicado que las “afirmaciones” de Williamson “no reflejan en modo alguno la posición” de la congregación.
“Un obispo católico no puede hablar con autoridad eclesiástica sino sobre materias concernientes a la fe y a la moral”, expresó Bouchacourt en el comunicado, que fue enviado a DyN por la fraternidad.
La Fraternidad San Pío X reconoció “inoportunos” los “comentarios” de Williamson, pero repudió con “tristeza” las “acusaciones permanentes” hacia la orden religiosa “con el fin manifiesto de desacreditarla”.
Pese a que el Papa Benedicto XVI le había exigido una retractación, el obispo lefebvriano insistió ante un medio de prensa alemán en que no existían evidencias del genocidio perpetrado por el régimen nazi contra los judíos.
“Cuando encuentre pruebas (del Holocausto), entonces me corregiré, pero para eso se necesita tiempo”, dijo Williamson.
El religioso, además, afirmó que en los derechos humanos “se desarrollan siempre políticas anticristianas”.
Williamson no asistió ayer a la misa que, en latín y de espaldas a los feligreses, celebró uno de los curas integrantes de la Fraternidad Sacerdotal Pío X en la localidad bonaerense de La Reja, partido de Moreno.
En tanto, monseñor Jorge Casaretto ofició ayer al mediodía la ceremonia religiosa en la parroquia San Pío X ubicada en la localidad de Olivos, a pocas cuadras de la Quinta Presidencial.
El nombre de la parroquia generó confusión dado que coincide con la denomicación de la congregación lefebvrista. Sin embargo, se aclaró que la parroquia en la que Casaretto ofició misa no pertenece a esa congregación.
En declaraciones a DyN el vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld, sostuvo que “la Iglesia en Argentina no mantiene absolutamente ningún contacto institucional y de ninguna índole con los lefebvrista”, el grupo religioso ultraconservador que no acepta las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II.
La presencia del obispo británico en el país se desconocía hasta que se difundieron sus polémicas declaraciones.
En La Reja se desempeñó durante más de cinco años como director del seminario Nuestra Señora Corredentora, el único en América Latina de los seis que posee la orden en el mundo.
La comunidad judía local repudió sus expresiones negacionistas del Holocausto.
“Escuchar que un alto prelado se pronuncie de esta manera nos produce mucho dolor. Sus expresiones fueron muy desafortunadas”, opinó Julio Schlosser, secretario general de Asociación de mutuales israelitas argentinas (AMIA).
Marcel Lefebvre fundó la Sociedad Sacerdotal de San Pío X en 1969, opuesta a las reformas del Concilio Vaticano II, particularmente la autorización de celebrar misas en idiomas locales, en lugar del latín.
Desde el inicio de su pontificado, Benedicto XVI dejó clara su intención de normalizar las relaciones con los lefebvristas excomulgados en 1988 por su antecesor Juan Pablo II.