De paisano rebelde a santo profano

Martes 08 de Enero de 2008

El Gauchito Gil integra el “santoral profano” que no es reconocido por la Iglesia pero venerado cada 8 de enero.
  Jesús Antonio de la Cruz Gil, nació en Pay Ubre, Mercedes cerca de 1840 y murió el 8 de enero de 1878.
  En Corrientes, los “colorados” luchaban contra los “celestes”. Gil era “colorado”, y por eso ese color tiñe al santuario y enarbola banderas.
  Había sido héroe en la guerra del Paraguay, pero no aceptó formar parte de la disputa “entre hermanos correntinos” cuando un coronel “celeste” lo citó para la pelea. Por esa negativa fue considerado un desertor, falta que era sancionada con fusilamiento.
  Se refugió en el monte y comandó a paisanos bandoleros que compartían con los pobres lo obtenido en las correrías.
  Fue detenido y enviado a Goya para ser juzgado. Un militar, el coronel Velásquez, conocía al gaucho como hombre de bien y se lo comunicó a Zalazar, el sargento que lo apresó. Pero sólo la firma de 20 “notables” del lugar podría traer la clemencia.
  Al ser colgado de los pies para degollarlo, Gil le dijo al sargento Zalazar: “No me mates, la orden de mi perdón está en camino”. Además, le advirtió: “Cuando llegues a Mercedes, tu hijo estará muy enfermo, y como vas a derramar sangre inocente, invocame para que yo interceda ante Dios y se cure”.
  Algunos dicen que fue fusilado, otros cuentan que con el mismo cuchillo del gaucho el sargento le cortó la yugular.
  Tras matarlo, el sargento volvió a su casa y halló muy grave a su hijo. Invocó a Gil y le pidió perdón. El chico curó el sargento fue al lugar de la ejecución para poner una cruz que hizo con ñandubay, mientras se convertía en su primer devoto.