De millonaria a simple empleada: la hija de Macri trabaja de moza en Punta del Este
Viajó a la costa uruguaya para servir caipirinhas y sándwiches en el bar de su tío. Look desaliñado, no para de comerse las uñas y fascinación por ser "una chica más".

Domingo 18 de Enero de 2009

Gimena Macri está sentada en las escaleras de uno de los bares con más onda en Punta del Este. Tiene cara de aburrida y no para de comerse las uñas y tocarse el pelo. De una mesa cercana la llaman. Ella se levanta sin pensarlo, saca su anotador y toma el pedido: una caipirinha y un sándwich de jamón crudo y rúcula. Gimena, la hija de Mauricio, el jefe de Gobierno porteño, es camarera en Punta del Este.

La joven Macri entra a trabajar entre las 21 y las 21.30 y se queda hasta que cierra el bar. Su estilo es cuidadamente desaliñado. En los pies suele usar zapatillas Nike vintage o botitas Pony. Para trabajar, siempre luce unos jeans gastados, bolsos grandotes de tela, remeras simples, saquitos de colores para protegerse del frío de la noche esteña y el reglamentario delantal negro de camarera. En la mano sostiene su anotador y una birome barata que nunca suelta. Al verla, nadie sospecharía que se trata de la hija de Mauricio y nieta de Franco Macri.

Artista joven, camarera durante el verano y reacia al exhibicionismo del clan, Gimena Macri llegó a Punta del Este con un plan insólito: trabajar cuando hasta su propio padre pelea por descansar.