Lunes 05 de Diciembre de 2016
El veredicto en el juicio a tres hombres acusados del homicidio del periodista de Racing Club Nicolás Pacheco, asesinado en 2013 en un predio de la institución en el barrio porteño de Villa Crespo, se conocerá mañana en los tribunales porteños, informaron ayer fuentes judiciales.
La audiencia está prevista que comience a las 14.30 con las "últimas palabras" de los imputados, tras lo cual, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 23 de la Capital Federal pasará a un cuarto intermedio para dar a conocer su fallo.
En el banquillo de los acusados se encuentran Enrique "El boxeador" Rulet, de 32 años; Aníbal "Vaquero" Domínguez Butler, de 60, y Juan Carlos "El Turu" Rodríguez, de 26, para quienes el fiscal de juicio Fabián Céliz y el abogado de la familia de la víctima, Luis Charro, solicitaron que sean condenados a prisión perpetua por el delito de "homicidio calificado por alevosía".
En tanto, las defensas solicitaron a los jueces María Cecilia Maiza, Carlos Rengel Mirat y Luis María Rizzila que declaren la nulidad del alegato del fiscal Céliz por haber cambiado la calificación del hecho, que había sido considerado como "homicidio simple" en el requerimiento de elevación a juicio.
Sin embargo, el fiscal recalcó que él no modificó los hechos que se les imputan a los tres acusados y que figuran en el requerimiento, al tiempo que citó jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Cámara de Casación Penal que, según él, avalan su alegato.
De acuerdo al informe de la Procuración General de la Nación, otro cuestionamiento de las defensas fue que el fiscal no marcó qué rol cumplió cada uno de los tres acusados en el homicidio, a lo que Céliz replicó que con ese argumento deberían haber planteado la nulidad del requerimiento de elevación a juicio también ya que allí no se encuentran especificadas dichas circunstancias.
Para el fiscal Céliz, los tres imputados "formaron parte de un plan común para asesinar a Pacheco", a quien le dieron "una golpiza" y luego arrojaron a la pileta.
En la pileta
El hecho ventilado en el debate fue descubierto alrededor de las 6.30 del 24 de enero de 2013, cuando personal de la Comisaría 47ª de la Policía Federal Argentina (PFA) halló al periodista muerto, vestido sólo con calzoncillos, en la pileta de la sede social del club en Nogoyá 3045, de Villa del Parque. De acuerdo a los investigadores, Pacheco, de 32 años, había concurrido a la sede la noche anterior para compartir un asado con conocidos en el sector de parrillas del predio. Si bien en un principio se sospechó que Pacheco había muerto de forma accidental al apartarse del grupo y caerse desde un sobretecho en altura al sector de la pileta, el fiscal de Instrucción Marcelo Retes determinó que el periodista fue asesinado a golpes.
Los sospechosos declararon inicialmente como testigos y contaron que al advertir la ausencia de Pacheco en el asado y ver que había dejado su celular, sus ojotas, bermudas y remera en el sector de parrillas, lo buscaron en la pileta, lo vieron sumergido e inmóvil en el fondo, lo sacaron del agua e intentaron reanimarlo sin éxito.
Cuando llegó al lugar, el personal del Servicio de Atención Médica de Emergencias (Same) junto a los policías constataron que Pacheco ya estaba muerto.
Para la investigación fue determinante la autopsia de los médicos forenses, que detectaron en el cuerpo de la víctima lesiones compatibles con una paliza y no con una caída accidental a la pileta.
De acuerdo a los forenses, la víctima presentaba 15 lesiones en todo su cuerpo las cuales había sido provocadas en forma simultánea.
"Acá no hubo lucha, hubo una paliza en la zona de la pileta y posteriormente, cuando Nicolás ya estaba muerto, fue arrojado al agua", afirmó el fiscal Céliz en su alegato y fundamentó que se trató de un homicidio con "alevosía" ya que los asesinos actuaron "sobre seguro y con astucia suficiente como para aprovecharse del estado de indefensión" de Pacheco.
En ese sentido, el funcionario judicial detalló que la golpiza se cometió en un lugar donde no había nadie más presente y que, "de casualidad", una vecina escuchó unos gritos. Los asesinos lo habrían arrojado al agua para ocultar los golpes.