Miércoles 09 de Noviembre de 2011
El crimen del cantautor Facundo Cabral, ocurrido en la ciudad de Guatemala el pasado 9 de julio, es considerado un caso esclarecido por la justicia y el gobierno guatemaltecos, y la banda de sicarios que lo ejecutó tendrá condena a mediados del 2012, mientras el Congreso analiza ponerle el nombre del trovador al bulevar donde murió.
"Para Guatemala el caso está cerrado. Están detenidas ya cuatro personas, que tienen apertura a proceso como autores del crimen. Posiblemente en tres meses podría comenzar el juicio y la sentencia estará no más allá de junio del año próximo", aseguró el ministro de la Gobernación (Interior) guatemalteco, Carlos Menocal.
El funcionario detalló que los apresados son "los dos gatilleros que accionaron las armas, el piloto del auto y el coordinador del operativo" y confirmó que resta la detención del único prófugo, supuesto autor intelectual del atentado, que, estiman, está fuera de Guatemala.
Músico, trovador, intérprete, pero sobre todo "contador de historias", Facundo compuso clásicos como "No soy de aquí ni soy de allá", "Pobrecito mi patrón" y "Vuelvo bajo" que volcó en decenas de discos titulados "Cabralgando", "Pateando tachos", "Entre Dios y el diablo" y "El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací" y también escribió los libros "Conversaciones con Facundo Cabral", "Mi Abuela y yo", "Salmos", y "Borges y yo", entre otros.
Ataque letal. Cabral murió el 9 de julio, a sus 74 años, en una zona céntrica de la ciudad de Guatemala, sobre el boulevard Liberación, a metros del puente El Trébol, en un atentado que las investigaciones confirmaron que estaba dirigido al empresario Henry Fariña, quien llevaba en ese momento al cantante al aeropuerto La Aurora.
El cantautor que viajaba con su representante, David Llanos, también herido, había actuado en Guatemala y Quetzaltenango, y planeaba seguir su gira en Nicaragua.
Fariña fue herido en ese hecho, pero es investigado ahora en una causa paralela.
"Es un hecho que el empresario Fariña tiene varios clubes nocturnos y quien ordenó el ataque quería comprarle un club en Costa Rica. La investigación mostró que en esos clubes hay trata de personas, lavado de dinero, venta de drogas. Aún cuando en el caso Cabral, Fariñas es víctima, se lo investiga por esto otro", explicó Menocal.