Lunes 30 de Enero de 2017
Las estadísticas dan forma al peor brote en décadas de fiebre amarilla. Los valores son alarmantes teniendo en cuenta que en todo el año anterior solo hubo siete casos de fiebre amarilla, que causaron cinco muertes.
Tomando los recaudos de la situación, el Ministerio de Salud argentino recordó las principales medidas preventivas para quienes viajarán a Brasil. La cartera sanitaria aconseja a las personas que viajan exclusivamente a los centros turísticos costeros de Brasil no vacunarse contra la fiebre amarilla, ya que a la fecha, esas áreas no representan riesgo. En cuanto a los que eligen otros destinos, les solicita una consulta médica previa para evaluar la necesidad de recibir una vacuna segura y efectiva.
La estadía en algunos de los centros turísticos costeros de los estados no representan riesgo de contagio. Por ahora, quienes visiten Ceará, Sergipe, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Bahía, Rio de Janeiro, San Pablo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul pueden obviar la vacuna.
Pero quienes se dirijan hacia alguno de los cuatro estados que presentaron casos de afectados, deben realizar una consulta médica para evaluar el riesgo de contraer la infección y la eventual indicación de vacunación, recordando que existen algunas contraindicaciones a tener en cuenta.
La vacuna se debe inyectar 10 días antes del viaje, por lo que la consulta médica debería concretarse al menos cuatro semanas antes, para recibir las recomendaciones en función de los antecedentes personales y las características del recorrido.
La fiebre amarilla se transmite a través de la picadura de mosquitos. Tiene dos ciclos de transmisión, uno selvático y otro urbano. En el primero la transmisión se mantiene entre primates y se produce a través de mosquitos típicos de la selva (Haemagogus y Sabethes), mientras que en el ciclo urbano la transmisión a los humanos es a través del mosquito Aedes aegypti.
Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, vómito y dolores musculares. A medida que la enfermedad progresa, sangran las encías y la orina también contiene sangre. El paciente puede también sufrir ictericia (coloración amarilla de la piel).