Viernes 18 de Enero de 2008
Cada hora, siete mujeres egresan de un hospital público argentino después de haber estado
internadas por complicaciones por un aborto, principal causa de mortalidad materna en el país,
según las últimas estadísticas oficiales disponibles, de 2005, y, si bien respecto de 2000 (última
medición) las internaciones cayeron 3 por ciento, cuando se analiza por franja de edad, en el grupo
de 10 a 14 años treparon de 498 a 511 y entre las adolescentes de 15 a 19, de 9909 a 10.399.
La médica Estela Acosta, jefa del Servicio de Tocoginecología de la Maternidad Ana Goitia, explica que las internaciones por aborto han disminuido en los últimos años por el uso cada vez más extendido y difundido boca a boca del misoprostol, la pastilla a la que recurren las mujeres para abortar solas. “Para nosotros es realmente un alivio. Antes venían infectadas, con riesgo de muerte o de pérdida del útero o los ovarios, o ambos órganos”, razona.
El Servicio de Adolescencia del Hospital Argerich, de la Ciudad de Buenos Aires, recibe por
semana entre dos y tres adolescentes que tienen un embarazo no deseado. “La mayoría no
desiste de hacerse el aborto, pero lo hace en condiciones seguras. Nosotros no les recomendamos
ningún método, no lo podemos hacer, pero trabajamos con la información que ellas traen. Si dicen
que van a ir al rancho de al lado a ponerse una sonda, les advertimos que corren riesgos. E
inmediatamente las introducimos en el programa de salud sexual y reproductiva, para que tengan un
método anticonceptivo y no repitan la situación de aborto”, dijo la ginecóloga Sandra
Vázquez. (Periodismo Social)