Miércoles 18 de Agosto de 2021
Las localidades costeras mexicanas del mar Caribe se preparaban para la llegada del huracán Grace, evacuando algunos hoteles pequeños, abriendo albergues y suspendiendo el servicio de transbordadores hacia la isla de Cozumel para protegerse del ciclón tropical de categoría 1 que avanza hacia la popular región turística.
Se prevé que Grace toque tierra firme este jueves, antes del amanecer, entre la isla de Cozumel y Tulum, con un área de influencia que también abarca a Playa del Carmen, en una zona conocida por su incesante actividad turística. Carlos Joaquín González, gobernador del Estado de Quintana Roo —donde se encuentran dichas localidades—, dijo que las autoridades evacuarán los hoteles de la zona que no estén construidos para soportar huracanes, y pidió suspender la venta de alcohol en la región a partir de las 5 de la tarde.
Grace tenía vientos máximos sostenidos de 130 kilómetros por hora el miércoles por la tarde, y se desplazaba en dirección oeste-noroeste a 26 kilómetros por hora, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés). Su vórtice se ubicaba a unos 400 kilómetros al este de Tulum.
El NHC dijo que existe la posibilidad de que Grace adquiera más fuerza antes de tocar tierra.
En la avenida principal de Tulum, turistas con impermeables plásticos caminaban entre charcos mientras los vientos se intensificaban. En la playa, la marea subía y los bañistas buscaban guarecerse de la arena que soplaba el viento. Soldados y marinos armados en camionetas vigilaban las calles de Tulum.
Los negocios empezaron a tapiar sus ventanas y se formaron filas de personas en los mercados de alimentos para adquirir productos básicos. "Estamos tomando precauciones, haciendo algunas compras, como de leche, azúcar, agua y galletas, porque no sabemos hasta cuándo debemos estar encerrados", comentó Adamaris García, un ama de casa de 21 años que estaba en una fila de decenas de personas en una tienda pequeña.
Mientras tanto, algunos turistas se preocupaban por un día perdido en la playa durante sus vacaciones y otros se preparaban para su primera experiencia con un huracán. Johanna Geys, de Múnich, Alemania, tomaba una cerveza en Tulum. Es la primera vez que visita México. "No sabemos cómo es un huracán", comentó. La gente la tranquiliza, le dice que no tiene por qué ser una mala experiencia.
Sarah Lynch, de 25 años y estudiante de derecho en California, sale de un mercado con algunos productos. Asegura que no está demasiado preocupada. "Tenemos agua extra. Estamos preparados para el huracán y simplemente vamos a adaptarnos a la tormenta y ver qué pasa. Da un poco de miedo porque es algo desconocido, pero fuera de eso estamos bien. Hemos sobrevivido al Covid...", ironizó Sarah.
Hacia el norte, en Cancún, los pescadores alejaban sus botes de la orilla del agua para protegerlos. "El año pasado nos agarró así, sin prepararnos, porque las informaciones que dan a veces no son correctas y a veces aguantamos las tormentas", comentó Carlos Canché González. "Pero no creo que arrecie", vaticinó.
Las autoridades estatales dijeron que hasta la semana pasada la región albergaba a unos 130.000 turistas y que los hoteles estaban ocupados a más del cincuenta por ciento de su capacidad, a pesar de la pandemia de coronavirus.