Domingo 07 de Mayo de 2023
Luego de las pomposas ceremonias de la coronación del rey Carlos III y la reina Camila del sábado, este domingo los actos cambiaron de tono: hubo miles de fiestas comunitarias organizadas en ciudades y pueblos en todo el Reino Unido. Masivos almuerzos en las calles se vieron en todo el país, desde la residencia del primer ministro a pequeños pueblos del interior. Por la noche, un macroconcierto de música, danza, teatro y poesía en el histórico el castillo de Windsor, a las afueras de Londres, reunió a una enorme multidud.
El “Big Lunch”, el gran almuerzo, reunió a cientos de miles de vecinos durante el “puente” o fin de semana largo por la coronación. Fueron fiestas de vecindad, de barrios o comunidades, que surgieron de manera espontánea en toda la nación. El contraste entre el carácter popular de estos almuerzos callejeros y el aristocrático ceremonial del sábado fue claro. Pero ambas jornadas estaban unidas por el mismo motivo: celebrar la coronación del rey Carlos III. La iniciativa de los almuerzos fue lanzada por la organización Eden Projects Community, y ganó popularidad con la entrada de Camila, entonces duquesa de Cornualles, en la institución en 2013.
Los reyes se ausentaron de estas comidas comunales, pero los duques de Edimburgo, Eduardo y Sofia, se sentaron a la mesa en Cranleigh, localidad de Surrey próxima a su vivienda familiar; la princesa Ana, hermana del rey, y su marido Tim Laurence, compartieron los platos en Swindon, en el condado de Wiltshire, y Beatriz y Eugenia de York se unieron a un almuerzo en Windsor. Y aunque no estaba previsto de forma oficial, poco después de las dos de la tarde, los príncipes de Gales, William y Kate sorprendieron a las multitudes con su aparición en una de las fiestas callejeras en Londres. También se sumó a una de ellas el primer ministro, Rishi Sunak, en una hilera de mesas en la calle frente al número 10 de Downing Street, la residencia oficial del gobernante. La invitada más destacada fue la primera dama de EEUU, Jill Biden. Sunak mostró sus habilidades como camarero, llevando platos a lo largo de la mesa.
Luego de la jornada de sol y comida, al caer la noche, comenzó un imponente concierto musical. Steve Winwood, Lionel Richie, Kate Perry y la banda Take That sobresalieron entre el elenco del “Concierto de la Coronación”. Unos 20.000 invitados seleccionados por sorteo o por su dedicación al voluntariado y las causas benéficas ocuparon las gradas montadas sobre el césped del castillo de Windsor, que fuera la residencia oficial preferida de Isabel II. El rey Carlos III y Camila, así como los príncipes Kate y William, ocuparon la primera línea del palco. Decenas de miles se sumaron en el césped y millones más siguieron el gran espectáculo a través de las distintas plataformas de la BBC, organizadora de esta cita popular.
El escenario estaba inspirado en la bandera británica, la Union Jack, con sus distintivas aspas cruzadas y el trío de colores rojo, azul y blanco, y permitíó acomodar a un conjunto orquestal de 74 miembros y variadas procedencias. Albergó además al Coro de la Coronación, un conjunto de 300 voces integradas por miembros de grupos regionales y sociales, desde el servicio de salvamento marítimo de Inglaterra a una comunidad de granjeros de Irlanda del Norte, refugiados y colectivos gays. Un segundo coro incluyó voces de países de la Commonwealth, la mancomunidad de naciones independientes que antes conformaba el Imperio británico.
El evento refleja la afición de los reyes por el teatro, la música y el arte en general. El príncipe William subió al escenario en un momento. El príncipe de Gales rindió homenaje a su padre y a su abuela, la difunta reina Isabel II. El gran pianista chino Lang Lang interpretó extractos de la banda sonora de Mulan, el filme de Disney, mientras que Andrea Bocelli cantó un aria a dúo con el barítono Bryn Terfel. Pero las grandes estrellas del pop se llevaron las mayores ovaciones de los miles de británicos y extranjeros que asistieron a la fiesta.