Congelan millones de semillas para cuidarlas
En la isla Spitsbergen, del archipiélago noruego de Svalbard, a 800 kilómetros del Polo Norte, se abrió ayer al público una instalación similar a un Arca de Noé congelada con todos los cultivos del mundo. A partir de ahora, se reunirán allí semillas de más de cuatro millones de cultivos como el arroz, el maíz, las judías y las papas...

Miércoles 27 de Febrero de 2008

En la isla Spitsbergen, del archipiélago noruego de Svalbard, a 800 kilómetros del Polo Norte, se abrió ayer al público una instalación similar a un Arca de Noé congelada con todos los cultivos del mundo.

  A partir de ahora, se reunirán allí semillas de más de cuatro millones de cultivos como el arroz, el maíz, las judías y las papas. Con esta "reserva congelada", se podrá volver a sembrar todos estos cultivos en caso de catástrofes causadas por alteraciones del clima, guerras o epidemias.

 

Un jardín del Edén. El presidente de la Comisión Europea, José Durao Manuel Barroso, quien viajó desde Bruselas al frío polar, dijo que esta instalación era "un jardín del Edén congelado". La premio Nobel de la paz y defensora del medio ambiente Wangari Maathai, de Kenia, trasladó junto al presidente de Noruega, Jens Stoltenberg, el primer cajón con semillas a uno de los tres pabellones de almacenamiento en un macizo cerca de la ciudad de Longyearbyen.

  "Es fantástico que podamos contribuir a asegurar para el futuro el quizá más importante tesoro de la humanidad, las plantas", señaló Stoltenberg en la inauguración.

  Por alrededor de 6,3 mi- llones de euros, el gobierno de Oslo hizo perforar tres pabellones y un acceso en una montaña enfriada por heladas. Sistemas de enfriamiento adicionales bajan la temperatura a 18 grados bajo cero.

  En caso de que fallen, la temperatura sigue siendo tan baja que la colección de semillas no se descongela. Se enviarán muestras de semillas de todos los países, para que el banco genético siga funcionando todo el tiempo.

  El depósito está ubicado a unos 130 metros de altura, para que incluso en caso de inundaciones de dimensiones apenas imaginables no se registren daños. Los constructores afirman que el banco de semillas es seguro ante posibles guerras atómicas o ataques con misiles. La instalación es vigilada por detectores de movimientos y cámaras de video desde un aeropuerto vecino.

  Sin embargo, la principal preocupación de los expertos no son los terroristas ni las catástrofes globales. Los cultivos desaparecen cada vez más por desidia o porque los cultivadores no cuentan con los medios para mantenerlos. De esta forma, en Asia se perdieron por ejemplo en los últimos años unos 70 mil tipos de arroz.

  Desde ahora, todos los científicos que preservan especies pueden enviar sus colecciones de semillas a la reserva de Spitsbergen.  (Télam)