Martes 15 de Noviembre de 2011
Paraná.- Un médico de un hospital público de Entre Ríos fue condenado hoy a tres años de prisión condicional por no haber avisado a un donante de sangre y a una paciente que la recibió que el fluido estaba infectado con HIV, lo que generó el contagio del virus a la mujer cuando estaba embarazada.
La Cámara del Crimen de Paraná leyó hoy el adelanto de sentencia, que condena a 3 años de prisión condicional y cuatro de inhabilitación para ejercer cargos públicos al médico Ricardo Alcain, quien en 2006 cuando se realizó la transfusión, estaba a cargo del servicio de Hemoterapia del hospital de niños San Roque, de Paraná.
El tribunal también aplicó la contribución de 5 horas de tareas semanales por un año a favor del Estado por parte de Alcain sin percibir retribución, confirmaron fuentes judiciales.
La mujer, cuya identidad se mantiene en reserva y que tiene actualmente 32 años, cobró en noviembre de 2009 un resarcimiento de 1,5 millones de pesos por parte del Estado provincial en el marco de la demanda civil y ahora llevó adelante el juicio penal en el Tribunal de la Sala Primera de la Cámara del Crimen de Paraná.
En septiembre de 2006, un joven de Concordia de 18 años donó sangre -que después se supo, estaba infectada- para una familiar internada en el hospital de niños San Roque.
Días más tarde se utilizó esa sangre para una transfusión a una mujer que tenía problemas en su embarazo de ocho meses.
El tribunal consideró que el médico tuvo “falta de voluntad de dar aviso de la enfermedad tanto al donante como a la mujer transfundida”.
En esa situación se dio por acreditado el concurso real de los delitos de Incumplimiento de funcionario público con abandono de persona y el concurso ideal de estos delitos con base en que el riesgo de la transfusión se renovaba en la criatura recién nacida, “cada vez que la madre la amamantaba”.
Ante el planteo defensivo sobre la carencia de protocolos para esos casos, el tribunal manifestó que “ningún protocolo puede estar por encima del derecho constitucional a la Salud, así como tampoco de cada uno de los Tratados Internacionales receptados por el país”.
La otra imputada, la bioquímica Gabriela Coronel Campaña, quien trabajaba en el mismo servicio que el médico, fue declarada absuelta de culpa y cargo debido a que no se efectuó pedido de pena en su contra.
La lectura completa de la sentencia fue prevista para el lunes, a las 12, y desde ese día la defensa tendrá diez días para presentarse en casación.
Debido a un cuadro anémico, la víctima fue sometida en octubre de 2006 a una transfusión de sangre en el hospital San Roque, luego dio a luz a una niña y retomó su vida junto a sus hijos de 8 y 2 años y a su esposo.
La mujer se enteró del contagio en abril de 2007 cuando una vecina que concurrió al área de infectología del hospital San Martín, donde se había analizado la sangre, escuchó una conversación entre empleados sobre la irregularidad. (DyN)