Martes 05 de Enero de 2010
Una multitud de seguidores y admiradores desfila por la capilla ardiente montada en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación para tributar un último adiós a Sandro, fallecido ayer a los 64 años en el Hospital Italiano de Mendoza luego de haber sido sometido a un triple trasplante cardiopulmonar 45 días atrás.
A las 12.40 de hoy se abrieron las puertas del Congreso y las personas que hacían cola desde las 23 de ayer comenzaron a pasar ante el féretro abierto donde yacía Roberto Sánchez cubierto por un manto de seda plateado.
El desfile incesante de seguidores por momento llegó a alcanzar seis cuadras por avenida Rivadavia, Callao, Sarmiento y Riobamba. En un primer momento se había decidido cerrar las puertas del Congreso a las 23, pero cuando la fila de fanáticos que querían despedir al ídolo superó las diez cuadras, organizadores y la familia del artista resolvieron velar a Sandro durante toda la noche.
FInalmente, mañana a las 14, el cuerpo del popular cantante será trasladado -por un cortejo integrado por cinco vehículos- con destino al Gloriam Cementerio Jardín de la localidad bonaerense de Longchamps.
Los restos del astro llegaron al mediodía desde una sala mortuoria ubicada en el barrio porteño de Palermo, lugar al que arribó en la madrugada desde Mendoza.
A lo largo de todo el día y bajo un sol abrasador, miles de seguidores se acercaron hasta el Congreso, algunos con fotos, otros con vinchas, pañuelos, banderas y tapas de longplays de quien se convirtió en uno de los mayores ídolos creados por la industria del espectáculo argentino.
Gente simple llegada desde distintos barrios que lo siguió por clubes, bailes y teatros y que llegó a considerarlo como parte fundamental de sus vidas que, acongojada, le ofrecía hoy una última despedida y se llevaba la imagen final del ídolo.
Para mitigar tanto esfuerzo y acompañar la devoción, un tanque de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA) regalaba vasos de agua fresca y el Sistema de Atención Médica de Emergencia (Same) montó un operativo a cargo de su titular Alberto Crescenti, que incluyó, en la intersección de las avenidas Rivadavia y Callao, una suerte de hospital de campaña con 16 camas y dos unidades de traslado que atendieron a unas 20 personas afectadas por el calor.
La inmensa fila formada alrededor del Congreso tardaba entre dos y tres horas para llegar hasta la capilla ardiente y estaba, a su vez, plagada de circunstanciales vendedores, que ofrecían desde pósters del ídolo (2 pesos), claveles y rosas (1 y 2 pesos), abanicos (5 pesos), gorritos para el sol (5 pesos) y paraguas voceados como sombrillas (10 pesos) entre otros artículos de consumo.
Entre la incesante legión de fanáticos y con una bandera que las acompañaba, un grupo de mujeres cantaba una de las famosas canciones de Sandro y que a tono con la ocasión dice: “Una muchacha y una guitarra para poder cantar, esas son cosas que en esta vida nunca me han de faltar. Siempre cantando, siempre bailando yo quisiera morir, dejar el cielo sobre este suelo en el que yo nací”.
Por la noche, muchos resistieron estoicamente la lluvia que cayó sobre Buenos Aires para no resignar su lugar en la cola.
Adentro del Congreso, en el Salón de los Pasos Perdidos, los visitantes tenían apenas unos segundos para estacionarse frente al féretro donde descansaba el cuerpo del ídolo.
Detrás había un espacio para familiares, artistas y amigos cercanos y rodeando el salón decenas de coronas fúnebres enviadas por distintas personalidades y con diferentes firmas. Una suscripta por la “Presidenta de la Nación y Dr Néstor Kirchner”, otra de Mirtha Legrand, “Olga, su esposa”, otra firmada por Julio Bocca, Eleonora Cassano y Lino Patalano, junto a ofrendas enviadas por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, entre otros.