Miércoles 16 de Mayo de 2012
Fue un cosmopolita, amigo entrañable de Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, hombre de pluma afilada, siempre listo para la polémica. Carlos Fuentes, quien murió ayer a los 83 años, es considerado el mayor novelista de México.
Se lo veía elegante y de buen talante. Su muerte por problemas cardíacos tomó por sorpresa a México, el país al que le dio el premio Cervantes y obras como "Aura", "La muerte de Artemio Cruz", "Las buenas conciencias" y "La Silla del Aguila".
Lejos de refugiarse en su escritorio, Fuentes siempre estaba dispuesto a tomar el toro por los cuernos para hablar de asuntos como su postura a favor de la legalización de las drogas, sobre la corrupción o la política.
Durante años fue candidato al Nobel de literatura, que consiguió el colombiano García Márquez en 1982. Fuentes decía que ya había sido premiado a través de su amigo, a quien conoció en 1962 y con el que formó parte del famoso "boom" latinoamericano.
"Cuando se lo dieron a García Márquez me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado", afirmaba.
Ex diplomático, novelista, articulista y cuentista, acababa de publicar "La gran novela latinoamericana" y su libro de ficción "Carolina Grau".
Nació el 11 de noviembre de 1928 en Ciudad de Panamá. Fue la pluma más relevante con vida del México contemporáneo, agitador constante del debate político, y ocupaba un sitio de honor en el salón de figuras ilustres de la literatura mexicana, junto a Juan Rulfo y Octavio Paz.
En más de 50 años, desde su primer libro "Los días enmascarados" (1954), Fuentes desmenuzó la historia, la actualidad y el futuro de México, y opinaba desde sus columnas sobre todos los temas posibles.
Autocatalogado como una persona de izquierda, Fuentes fue promotor de la democratización del país y del fin del régimen de 70 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI, 1929-2000), aunque fue embajador en Francia bajo el gobierno priista de Luis Echeverría.
Recibió el premio Rómulo Gallegos en 1982 y el Príncipe de Asturias en 1994.
Gabriel Vásquez consideró que "el magisterio de Fuentes es inagotable. Varias generaciones aprendieron con él qué carajos es la literatura latinoamericana".
Su vida personal estuvo marcada por la tragedia de la muerte de los dos únicos hijos que tuvo con su segunda esposa, Silvia Lemus: su hija Natascha apareció sin vida a los 29 años en un barrio de Ciudad de México conocido por la venta de drogas, y su hijo Carlos, hemofílico, falleció a los 25.
Publicó por primera vez un texto a los 11 años en Santiago de Chile, uno de los destinos de su infancia errante. Fue un artículo sobre sus impresiones de niño sobre México para el boletín del Instituto Nacional de Chile. A los 26 lanzó "Los días enmascarados" y a los tres años: "La región más transparente".
Autor de ensayos y algunas piezas teatrales, escribió guiones de cine como el de la primera película del cineasta mexicano Arturo Ripstein, "Tiempo de morir", junto a Gabriel García Márquez. Y una de sus obras, la novela "Gringo viejo", fue una adaptación dirigida por el argentino Luis Puenzo y protagonizada por Jane Fonda y Gregory Peck. l (Télam y DPA)