Miércoles 26 de Diciembre de 2007
Un mayor compromiso de toda la sociedad con pobres y excluidos fue el eje de los mensajes navideños de los obispos argentinos, que conllevan además un fuerte llamamiento a vivir en la esperanza y construir espacios de diálogo fecundo para favorecer el bien común.
Jorge Casaretto (presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social), señaló en ese sentido que "nuestros pesebres sólo son verdaderos si anuncian que por nuestro compromiso los pobres, los excluidos, los niños, los ancianos, tienen chance de esperar algo bueno de la vida, de la historia, del futuro".
Para Fernando Bargalló (titular de Cáritas Argentina), la Navidad "debe motivarnos a construir una mesa donde a nadie le falte el pan que alimenta, el abrigo que cobija y el techo que resguarda, también debe inspirar a los hombres a dejar de lado actitudes de egoísmo, de indiferencia, de pereza y de cobardía".
José María Arancedo subrayó en su mensaje que "frente al hermano que sufre, la caridad nos debe llevar a acercarnos y asumir su situación de fragilidad y de justos reclamos".
José Luis Mollaghan (arzobispo de Rosario), dijo en su homilía navideña que "cada uno de nosotros está llamado en esta Navidad a iluminar con una luz de esperanza, a fin de que también sea esperanza para los otros".