Compró un antiguo muñeco de ventrílocuo y asegura que está embrujado
Gregor Stewart, de 51 años, contó que mueve la boca aún cuando el mecanismo del artefacto no funciona.

Viernes 25 de Marzo de 2022

La historia es escalofriante, digna de una novela de Stephen King. Sin embargo, es cierta, al menos según el relato de su principal protagonista, el hombre que vive con un miedo que ni siquiera había imaginado, un terror que se le metió bajo la piel después de hacer una compra inocente que terminó siendo la experiencia más aterradora que le ha tocado vivir.

Gregor Stewart, de 51 años , vive en Fife, Escocia, y 4 años atrás compró el muñeco de ventrílocuo a un comerciante de California, Estados Unidos, que quería a toda costa deshacerse de él. No se lo dijo directamente, pero le dio a entender, más que nada por su inocultable resquemor, que estaba embrujado y que era capaz de hacer cosas imposibles para un objeto inanimado.

Stewart, que nunca fue supersticioso ni nada que se le pareciera, hizo caso omiso a las veladas advertencias que deslizó el vendedor y se llevó gustoso el muñeco. Tan contento estaba con la compra que lo bautizó Tío Herb. A poco de tenerlo en casa, advirtió algo raro que le encendió luces de alerta, aunque sin inquietarse. La imaginación suele jugar malas pasadas.

Así y todo, se dio cuenta que el muñeco abría y cerraba la boca, aunque el mecanismo no funcionaba. "Creo que cuando el tío Herb abre la boca significa que no está contento con algo", explicó Stewart, y añadió que ni bien lo llevó a su casa le dio "tiempo a que se calmara y fue entonces cuando abrió la boca por primera vez”.

“Cuando lo sacábamos del lugar de exhibición, el muñeco volvía a cerrar la boca y se calmaba”, explicó Stewart, quien intentó comunicarse con el espíritu que supuso le daba vida al muñeco, echó mano a un dispositivo usado en la investigación paranormal para formar palabras y frases. Así fue como se enteró del verdadero nombre del muñeco: “Nos dijo que era Herbert y lo acortamos a Tío Herb”, contó.

Siempre según el relato de Stewart, y sus experiencias paranomales, la antigua dueña del muñeco lo mantuvo durante años oculto en un ropero. El hombre que le vendió a Tío Herb le contó que se lo había comprado a los familiares de la mujer, que había fallecido. Obtuvo un buen precio, porque se dio cuenta que no veían la hora de librarse del artefacto.

“Estaba guardado en un armario y la familia siempre escuchaba muchos ruidos provenientes de donde estaba. El resto de la familia nunca estuvo interesada en el muñeco, por lo que cuando la señora falleció, querían quitárselo de las manos y se lo dieron a un amigo de la familia. Le habían advertido al respecto, pero él estaba feliz de tenerlo”, reveló Stewart.

El antiguo dueño del muñeco sostuvo que escuchaba constantemente pasos durante la noche, por lo que eventualmente lo trasladó a su garage, pero los ruidos y los disturbios continuaron y allí decidió ponerlo a la venta. Aunque Tío Herb le da escalofríos, Stewart ni piensa en deshacerse de él, al menos no por el momento. Tenerlo lo convirtió en una celebridad mundial y eso bien vale uno que otro sobresalto.