"¿Cómo nadie se dio cuenta?": la pregunta en el Garrahan

Viernes 31 de Mayo de 2019

El médico Ricardo Russo trabajaba en el Hospital Garrahan desde hace 26 años, cuando ingresó como residente y fue ascendiendo hasta llegar a jefe de servicio. Se había recibido en la Universidad de La Plata en 1985. Al frente del servicio de Eeumatología del hospital, practicó la medicina en el exterior y su nombre estuvo asociado a prestigiosas fundaciones en el país.

En el sector amarillo del Garraham, donde él atendía, pasan chicos de todos lados y de todas las edades. Mucho de ellos con dificultades de movilidad, respiratoria y otros tipos de problemas de salud. Tras la noticia de su arresto, la sala se conmocionó. "¿Cómo puede ser que nadie se haya dado cuenta de lo que hacía este tipo?", se preguntaron los empleados.

El Garrahan abrió un sumario administrativo y apartó de sus funciones al pediatra detenido.

Integrantes de la Sección Ciberdelitos de la Policía de Capital Federal dijeron que en las dos computadoras y pendrives de Russo encontraron "de todo", "varones y mujeres por igual", "actos sexuales explícitos, desnudez, chicos de 14 años, actos de abuso". El secretario de Seguridad, Marcelo D'Alessandro, agregó algo peor: "Se veían camillas". No lo imputan sólo por el delito de posesión y distribución sino de "sacar fotos".

La caída de Russo no fue nada especial: obedeció a un patrón de redes sociales y rituales común entre consumidores de material sexual con niños.

Desde Estados Unidos, Homeland Security Investigation (HSI) dio una primera alerta al gobierno de Brasil: una serie de usuarios orbitaban alrededor de un solo IP, un solo proveedor. El rastro llevó hasta Russo, que cayó por una de las bocas de expendio más trilladas del porno infantil en la Argentina, la vieja red eMule, un sistema para compartir archivos y video que cayó en desuso, pero nunca fue clausurada.