Comer helado no ayuda a superar la crisis de una ruptura amorosa
Fue la conclusión a la que llegó un grupo de especialistas de la Universidad de Minnesota, quienes aseguran que los alimentos considerados "de comfort" no mejoran el estado de ánimo.

Viernes 10 de Octubre de 2014

Puede ser el mejor helado artesanal de la ciudad. Podrá empacharse con las mejores cremas heladas. Podrá hastiarse de comer cucuruchos y vasitos de pasta. Sin embargo, no hay helado que pueda hacer olvidar de una ruptura amorosa. Así lo certifica un estudio reralizado por la Universidad de Minnesota, que afirma que el antídoto casero para esas aflicciones emocionales no funciona en absoluto, ya que no mejora el estado de ánimo.

Para llegar a esta comprobación los profesionales indujeron un mal estado de ánimo en 100 estudiantes universitarios haciéndoles ver continuamente vídeos de películas dramáticas, muy tristes. Luego, ofrecieron a la mitad de los participantes su comida favorita o alimentos considerados de "confort" y, a la otra mitad, alimentos que no tenían nada que ver con estas comidas supuestamente reconfortantes.

Una vez que todos habían terminado de comer, los investigadores preguntaron a los estudiantes cómo se sentían. Todos ellos se sentían mucho mejor, independientemente de lo que hubieran comido. "Eso no es lo que esperábamos. Seguimos repitiendo el estudio, porque no lo creemos", afirmó Traci Mann, líder del estudio.

Los investigadores decidieron realizar una segunda evaluación. Esta vez, tras la sesión de cine lacrimógena, la mitad de los voluntarios pudo comer todo aquello que se le apetecía y la otra mitad no pudo comer nada. Tras preguntarles cuál era su estado de ánimo en ese momento, ambos grupos afirmaban sentirse mejor, por tanto, el alimento de confort, de nuevo, no tuvo ningún efecto en el estado de ánimo.

En las conclusiones del estudio, que ha sido publicado en la revista Health Psychology, Mann explica que "supongo que esto elimina una justificación muy práctica que las personas tienen para comer alimentos de confort".

"La idea de que podemos sentirnos mejor con sólo consumir ciertos alimentos es muy atractiva, pero en realidad, sentirse mejor no tiene nada que ver con la comida en sí, y es un efecto psicológico muy débil", afirmó David Levitsky, coautor del estudio.