Lunes 21 de Junio de 2021
La distribución y aplicación de las diversas vacunas contra el Covid es lenta en muchas partes del mundo debido a la escasez de dosis. Es el problema que afronta Argentina con la vacuna Sputnik V, la que se entrega en una desproporción de 5 a 1 entre la primera dosis (adenovirus 26) y la segunda (adenovirus 5, de cultivo mucho más lento).
La publicación digital The Conversation revisa las alternativas de combinar dosis de distintas vacunas para suplir los faltantes imprevistos y acelerar así la vacunación en todo el mundo. También podría haber un beneficio extra: una mayor inmunidad que la que da una sola vacuna, en especial frente a las nuevas variantes el coronavirus. Hay varios estudios en curso o ya realizados que sugieren este beneficio. La nota de The Conversation está firmada por Maureen Ferran, profesora de biología en el Rochester Institute of Technology.
Las distintas empresas farmacéuticas han adoptado enfoques diferentes para desarrollar vacunas. Pfizer-BioNTech y Moderna crearon vacunas de ARNm, la tecnología más novedosa y que se probó de alta eficacia. Oxford-AstraZeneca y Johnson & Johnson optaron por los vectores virales, al igual que Sputnik V. La vacuna de Novavax está basada en proteínas.
Así que mezclar vacunas podría significar algo más que cambiar de fabricante, como pasar de Pfizer para la primera dosis a Moderna para la segunda. Podría ser una forma diferente de estimular la respuesta inmunitaria dar una primera dosis de AstraZeneca y una segunda de Moderna, por ejemplo.
Los beneficios más obvios de tratar varias marcas y tipos de vacuna como intercambiables son logísticos: la gente puede recibir cualquier vacuna disponible. Al acelerar la vacunación mundial, mezclar y combinar las vacunas podría ayudar a acabar con la pandemia.
Pero los investigadores también esperan que la combinación de diferentes vacunas desencadene una respuesta inmunitaria más sólida y duradera en comparación con la recepción de las dos dosis de una sola vacuna. Este enfoque podría proteger mejor de las variantes emergentes.
Cada laboratorio utilizó regiones ligeramente diferentes de la proteína de pico del coronavirus Sars-CoV-2 en sus vacunas. Es la proteína de pico del virus a la que responde el sistema inmunitario, por lo que la exposición a diferentes porciones de la proteína de pico debería significar que el cuerpo produzca una serie de anticuerpos que puedan defender de futuras infecciones. La gama de anticuerpos debería entonces proporcionar una mejor protección y aumentar la probabilidad de estar protegido de las variantes, que presentan cambios en la proteína pico. Además, las diferentes tecnologías de vacunas activan aspectos únicos del sistema inmunitario gracias a la forma en que presentan su porción de la proteína de la espiga o pico.
Los investigadores pueden crear vacunas basadas en lo que denominan plataformas, es decir, diferentes formas de enfrentar el sistema inmunitario al virus objetivo de forma segura.
Las vacunas de Pfizer y Moderna están compuestas por un pequeño fragmento de ARNm, material genético que contiene la "receta" para fabricar una región de la proteína de la espiga del Sars-CoV-2. Envuelto en una película de grasa, el ARNm se desliza en las células de la persona vacunada, donde dirige la producción de la proteína viral. El sistema inmunitario reconoce entonces la proteína de espiga extraña y produce anticuerpos contra ella.
Otras vacunas se basan en un vector viral. En estos casos, los investigadores modificaron un adenovirus que suele causar el resfrío común para que entregue las instrucciones de ADN para producir una parte de la proteína de pico. El virus modificado es seguro porque no puede replicarse. Además de la de J&J y AstraZeneca, entre los ejemplos de vacunas con vectores virales que se utilizan en todo el mundo se encuentran la rusa Sputnik V y la de CanSino Biologics.
Pero el sistema inmunitario puede desarrollar una respuesta inmunitaria a la vacuna de vector viral, lo que podría reducir su eficacia. Los expertos esperan que la combinación de plataformas de vacunas, por ejemplo utilizando una vacuna basada en ARNm y una que incluya un vector viral diferente para la segunda dosis, pueda reducir este riesgo.
Estudios y resultados
En todo el mundo se están realizando estudios en animales y personas para investigar la seguridad, los tipos de respuesta inmunitaria generados y la duración de la inmunidad cuando una persona recibe dos vacunas diferentes.
Los resultados de un ensayo español con más de 600 personas indicaron que la vacunación con AstraZeneca, basada en el vector viral, y de Pfizer-BioNTech, basada en el ARNm, desencadena una sólida respuesta inmunitaria contra el coronavirus Sars-CoV-2.
Los resultados preliminares de un estudio alemán que aún no ha sido revisado por pares descubrieron que recibir primero la vacuna de AstraZeneca seguida de la de Pfizer dio lugar a la producción de más anticuerpos protectores y proporcionó una mejor protección contra las variantes, en comparación con dos dosis de AstraZeneca.
El estudio "Com-COV" en el Reino Unido también está investigando la seguridad y eficacia de administrar a los pacientes una combinación de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer-BioNTech. Los resultados preliminares indican que las personas que recibieron una dosis de cada tipo fueron más propensas a reportar efectos secundarios leves o moderados que las que recibieron dos dosis de la misma vacuna. Los resultados finales de este estudio, incluida la eficacia, se esperan dentro de pocos días. El estudio Com-CoV2 ampliado está probando otras combinaciones de vacunas, concretamente de la plataforma de ARNm de Moderna y de la plataforma de proteínas de Novavax.
Contra las nuevas variantes
Las nuevas variantes del coronavirus son una de las razones más interesantes para considerar la posibilidad de mezclar vacunas. La administración de vacunas dirigidas a diferentes variantes proporcionaría una amplia inmunidad colectiva y limitaría la aparición de nuevas cepas más peligrosas.
Es posible que las personas que actualmente están totalmente vacunadas necesiten una tercera dosis para abordar las diferencias genéticas de las nuevas variantes. El cambio de plataformas para esta vacuna de refuerzo -por ejemplo, si la primera ronda se basó en un vector viral, el cambio a un ARNm o a uno basado en proteínas- podría ayudar a reforzar la respuesta inmunitaria.
Las vacunas antigripales protegen habitualmente contra múltiples cepas del virus de la gripe, pero son fabricadas por la misma empresa. En el futuro, este enfoque podría conducir a vacunas que contengan múltiples regiones del Sars-CoV-2 para proteger contra distintas variantes, o regiones de las proteínas del coronavirus y de la gripe, protegiendo contra ambos virus en una sola inyección.
Por ahora, sin embargo, en EEUU los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) permiten mezclar las vacunas de Pfizer y Moderna basadas en el ARNm sólo en "situaciones excepcionales", como un suministro limitado de vacunas o si un paciente no sabe qué vacuna recibió.
La agencia de salud pública de Canadá aprobó recientemente la mezcla de diferentes vacunas si el suministro limitado impide que alguien reciba su segunda dosis de la misma vacuna, o si alguien tiene miedo de una segunda dosis de AstraZeneca debido a los efectos secundarios publicados. Los países de la UE están hasta a la espera de los resultados de otros estudios antes de permitir la mezcla de dosis de vacunas.