Cinematográfico robo de 718 kilos de oro en el aeropuerto de San Pablo
La carga está valuada en 30 millones de dólares. Ocho delincuentes la sacaron de un depósito de la terminal Guarulhos camuflados de policías.

Sábado 27 de Julio de 2019

La policía brasileña continuaba anoche tras el rastro de una banda de delincuentes armados que el jueves ejecutó en pocos minutos uno de los mayores robos de la historia de Brasil sin disparar un sólo tiro y escapó del aeropuerto internacional de Sao Paulo con una carga de 718 kilos de oro.

Los delincuentes llegaron a la terminal aérea Guarulhos en dos camionetas clonadas que simulaban ser patrulleros de la policía, con los rostros cubiertos y portando armas largas. En cuestión de minutos cargaron 718 kilos de oro valuados en unos 30 millones de dólares y escaparon. No hubo tiroteos ni heridos. El raid fue protagonizado por un grupo de ocho delincuentes.

El robo fue cometido en horas de la tarde, cuando los sospechosos, equipados con fusiles de asalto y usando ropas y distintivos de la Policía Federal, llegaron en dos vehículos hasta el despacho de cargas de exportación de Guarulhos, que es la mayor terminal aérea del país y una de las más importantes de Latinoamérica.

Acto seguido, los delincuentes anunciaron que se trataba de un robo: agarraron el oro, guardado en un furgón de valores blindado, y huyeron manteniendo como rehenes a dos personas, uno de ellos el supervisor de logística de la terminal, según las autoridades.

Dos minutos y medio

Solo necesitaron dos minutos y medio, según las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad, para escapar con el botín. Como, además de valioso, el cargamento era pesado, tuvieron que utilizar a empleados de la instalación aérea y unas carretillas para subirlo a una de las camionetas en las que huyeron.

Posteriormente, abandonaron los dos vehículos, que también estaban con distintivos de la Federal, en otro punto de la región, unos doce kilómetros de distancia del aeropuerto de Guarulhos, donde también soltaron a los rehenes. Desde allí escaparon: según un testimonio, lo hicieron en una camioneta Chevrolet S10 blanca y una ambulancia. Allí se perdió todo rastro. Según dijo la policía, el grupo utilizó extintores para ocultar las huellas dactilares, aunque no especificó en cuál vehículo. Aún anoche se desconocía a quién pertenecía la millonaria carga. Tanto el guardia de seguridad como sus parientes y los responsables de la empresa Brink, que estaba a cargo del oro, ya fueron interrogados por la policía.

El golpe que concluyó en la fuga con el cargamento del metal precioso comenzó a ser ejecutado el miércoles, cuando el supervisor del área de carga del aeropuerto y su familia, incluidos cuatro menores de edad, fueron tomados como rehenes: en total, nueve personas.

Con los rostros cubiertos y portando armas largas, los delincuentes llegaron al aeropuerto el jueves por la tarde, llevando consigo al funcionario como rehén.

La Policía desplegó un operativo en la región para recuperar el oro y detener a los asaltantes pero, hasta anoche, se desconocían las identidades, mientras avanzaban los interrogatorios a los familiares y a otros trabajadores del aeropuerto.

La policía investiga si el grupo es el mismo que en 2018 ejecutó otro sofisticado robo en Viracopos, otro aeropuerto del estado de Sao Paulo. La terminal de carga de ese aeropuerto fue invadida por un grupo de cinco hombres armados que consiguieron robar cinco millones de dólares.

"No descartamos ninguna hipótesis. Investigamos todas las posibilidades, incluso que ellos puedan haber participado del grupo que asaltó Viracopos", dijo Hueb.

La mujer del funcionario del aeropuerto, que había sido capturada el miércoles, fue liberada sólo minutos después de la huida de los delincuentes. Durante más de 12 horas estuvo privada de su libertad y aislada de su marido, forzando al empleado a colaborar, según dijo la policía.

Además de los dos vehículos de policía falsos que llegaron al aeropuerto, los delincuentes utilizaron al menos otros tres vehículos.

La fuerza de seguridad cree que los vehículos podrían haber sido comprados de forma legal, aunque utilizando nombres falsos.

La empresa GRU Airport, concesionaria del aeropuerto de Guarulhos, dijo en un primer momento que la carga tendría como destino las ciudades de Zúrich y Nueva York, aunque luego rectificó, en línea con la versión de la policía, que el oro viajaría a Toronto y Nueva York.