Miércoles 28 de Diciembre de 2016
China lanzará en 2018 una nave al lado oculto de la Luna, en 2020 mandará su primer módulo a Marte y para 2022 espera tener operativa su propia estación espacial, misiones con las que busca transformarse en una "potencia espacial" y para las cuales buscará cooperación internacional.
Así está detallado en el Libro Blanco, el documento presentado ayer por el Consejo de Estado de China en el que se detallan los planes para los próximos cinco años.
El libro, el cuarto que lanza, apunta también a lograr cooperación externa y reconoce que tiene como objetivo "hacer de China una potencia espacial en todos los aspectos".
En el corto plazo China tiene previstas dos misiones a la Luna: la primera, Chang E-5, está programada para antes de que termine 2017 y tratará de alunizar, obtener muestras y regresar a la Tierra; y con la segunda, llamada Chang E-4 -pese a ser posterior-, espera llegar a la cara oculta del satélite alrededor de 2018.
Esta última misión buscará explorar el ámbito de las telecomunicaciones, ya que los científicos piensan que encontrarán en la cara oculta un entorno "limpio" de señales de radio.
En la próxima fase de desarrollo de su programa espacial, China lanzará su primera misión de exploración de Marte, que aterrizará en el planeta rojo y tomará muestras geológicas sobre el terreno que traerá después a la Tierra.
Esta misión también servirá para estudiar la órbita marciana, la de Júpiter y la de los asteroides, según se explica en Libro Blanco.