Miércoles 27 de Octubre de 2010
China inauguró ayer su tren bala más rápido y anunció que la presa de las Tres Gargantas, la hidroeléctrica más grande del mundo, ha comenzado a generar electricidad a su máxima capacidad, dos triunfos de la ingeniería que muestran las ambiciones de crecimiento del gigante asiático con una economía que se afianza en el segundo lugar del mundo.
China ha logrado grandes avances con sus sistemas de ferrocarriles, una manera muy eficiente de transportar a millones de personas en un país enorme. Sus trenes no tienen nada que envidiarle a los europeos, y el país asiático asegura ahora que ha logrado romper el récord de velocidad de un tren de línea.
El tren bala CRH380, que inició sus operaciones ayer, alcanzó los 420 kilómetros por hora en la ruta que une Shanghai y Hangzhou, aunque la mayor parte del tiempo anduvo a "sólo" 350 kilómetros por hora. Así, el tren recorre 200 kilómetros en unos 45 minutos. El pasaje más barato cuesta 9 euros y el más caro 12. La inversión total del proyecto es de 3.151 millones de euros.
Si bien se han hecho pruebas de trenes que han alcanzado mayores velocidades, esta es la primera a tan alta velocidad en un recorrido comercial con pasajeros. Cabe mencionar también que existe un tren entre Shanghai y Pudong que alcanza los 420 kilómetros por hora, pero se trata de un Maglev, es decir, que levita usando magnetos, y cubre 30 kilómetros.
Los chinos han indicado que esperan mejorar la velocidad hasta los 500 kilómetros por hora, y ya tienen a varias naciones interesadas en esa tecnología. Así, China espera convertirse en proveedor de estos sistemas, como lo es Francia ahora.
Los éxitos demuestran cómo, después de décadas de adquirir tecnología occidental, China ha empezado a establecer metas más altas de megaproyectos como lo hizo con la represa más grande del mundo.
"Ahora, otros países quieren cooperar con nosotros", dijo ayer el portavoz del Ministerio de Sistemas Ferroviarios Wang Yongping durante la inauguración de la línea súper rápida que conecta Hongqiao, un suburbio al oeste de Shanghai, con la ciudad turística de Hangzhou.
China ya tiene la red de trenes bala más larga del mundo, de 7.055 kilómetros y su meta es aumentarla en más del 100 por ciento, a unos 16.000 kilómetros en 2020.